Padres en conflicto, hijos/as en problemas
por Andrea J. Carpaneto*
Cuando los padres deciden separarse, ¿Qué sucede con los niños y las niñas?
Las parejas atraviesan distintas etapas; entre ellas, la de crecimiento individual y la de proyecciones conjuntas; esto es, formar una familia. De ser dos, se comienza a pensar en tres o más. Al llegar los/as niños/as anhelados, incluyen un integrante más en la pareja, y llegan algunas complicaciones no previstas. Con el nacimiento de los hijos, se pone en juego lo que cada uno de los integrantes de la pareja trae y está convencido que se debe hacer con el pequeño. Aparecen las diferencias: uno dice, “pero mi mamá lo hacía así”; el otro dirá: “la mía lo hacía de esta otra manera”. Cada uno busca educar a su hijo de manera distinta: unos repetirán lo mismo que hicieron con ellos, otros querrán hacer algo totalmente diferente con la convicción de no cometer los mismos errores.
Algunas parejas optan por ceder ante las diferencias. Otras se disputan el poder de la razón sobre la crianza de los/as niños/as. Comenzando por imponer el propio punto de vista, se continúa con las discusiones, varias de ellas, incluso, delante de los/as niños/as. Si la pareja no llega a acuerdos, las peleas se hacen periódicas. El malestar invade la atmósfera familiar en el hogar, el cual va dejando de ser el lugar “ideal” para la convivencia de todos sus integrantes.
A las dificultades propias en la crianza de los/as hijos/as, se suman nuevos y viejos conflictos en la pareja. No son los/as hijos/as los que provocan las diferencias, sino que éstas se incrementan por el propio devenir de la vida.
Cuando las parejas entran en crisis, su habilidad estará en recrear aquello que las unió. Las más pacientes y con buena predisposición, sortearán los obstáculos; otras quedarán en el intento y empezarán los conflictos, que pueden llevar a la separación.
Comenzará así una etapa compleja, de diálogo, y de acuerdos. Intentarán resolver cuestiones referentes a los/as hijos/as. Pero, muchas veces, se comienza con un intercambio calmo, para continuar con conversaciones acaloradas; los tonos suben muchas veces hasta la agresión verbal, y a veces, física. Los padres traen al presente cuestiones no resueltas en el pasado, remordimientos, celos y frustraciones. El diálogo se convierte en un plan complejo e imposible de enfrentar en la pareja. Surgen peleas constantes, y comienza la falta de comunicación.
Mientras tanto, están los/as hijos/as, a la espera de que papá y mamá se hablen, sin gritar, sin gruñir. Sumidos los adultos en sus rígidas posiciones, se olvidaron que los/as niños/as están allí, en medio del conflicto de la pareja, sintiendo angustia, desolación y tristeza por el padre que dejó el hogar, y por mamá que está enojada. Pero a veces las cosas no cambian en el sentido que los/as hijos/as esperan, es decir, que los padres puedan dialogar, intercambiar ideas sin ofuscarse, y sin llegar a la ira. El intento de llegar a un acuerdo cada vez parece más difícil.
Los/as niños/as tienen la capacidad para adaptarse a la separación de sus padres. Ellos/as también tendrán que realizar el duelo por la separación. Pero para ellos/as todo será más sencillo y menos doloroso si mamá y papá intercambian información de las actividades de sus hijos/as, comparten sus preocupaciones, continúan en conjunto pensando en el futuro de ellos/as y dialogan sin enojos. El simple hecho de que se saluden, a ellos/as los contenta.
A diferencia de décadas pasadas, la separación de una pareja es algo que no asombra en la sociedad actual. Cada uno de sus miembros puede continuar con sus vidas, y logran armar nuevos proyectos. Es una decisión posible y saludable, si el ambiente familiar se torna en un espacio imposible de cohabitar. Pero los/as niños/as siguen necesitando a ambos padres por igual. La presencia de ellos en sus vidas es fundamental para atravesar el momento doloroso de la separación. Todo dependerá de la habilidad de los padres para acompañar a sus hijos/as a elaborar ese momento de la mejor manera posible. Las parejas pueden terminar, pero los/as hijos/as necesitan estar seguros de que mamá y papá siempre estarán con ellos/as. Esto les produce un gran alivio y aminora la angustia de la separación. De esta forma, ellos/as tendrán la posibilidad de ir creciendo saludablemente y con el tiempo entenderán que, así, en la nueva situación, pueden disfrutar más y mejor de ambos padres.
Para finalizar, es necesario, aclarar un aspecto referido en la “Convención sobre los derechos del niño” en el artículo 9 inc. 1, que refiere: “Los Estados Partes velarán porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés del niño. Tal determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto de maltrato o descuido por parte de sus padres…” (1)
1- “Convención sobre los derechos del niño”. UNICEF. (1989)
*Psicóloga-UBA. andreajcarpaneto@gmail.com
Entregan donaciones
El intendente Humberto Zúccaro encabezará mañana el acto de entrega de donaciones por parte de los integrantes de la Peña Pilar del Club Independiente de Avellaneda. En este caso el beneficiario será el Hospital Pediátrico Federico Falcón de la localidad de Del Viso.
Las mismas consisten en seis televisores con sus respectivos soportes e instrumental a designar por las autoridades del nosocomio, por un valor de 2.000 dólares.
La mencionada entrega se realizará a las 12.30 en el citado hospital delvisense.
El dinero fue recaudado por los integrantes de la peña del Rojo a través de una cena a la que concurrieron jugadores, ex glorias y autoridades del club. A su vez contaron con el aporte de donaciones de socios del club de Avellaneda.