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Historia: La plaga de langostas

por Alberto Allindo*
25 de junio de 2011 - 00:00

 

 

Para nuestros abuelos, hablar de langosta significaba algo totalmente distinto a las actuales referencias que hacen los manuales escolares, en cuanto a las características de este simpático insecto habitante de las pampas.

Su acción sobre los cultivos era tremenda. Los memoriosos relatan cómo era el ataque de estos insectos. Don Rafael Sirvén nos ilustra: “Una sensación agobiante acompañaba la sequía. Se sucedía un ruido mucho mayor que un zumbido, casi un estruendo. El cielo se oscurecía en forma total. Algunos rezaban y corrían para las casas. Después del ataque de la manga de langosta todo era desolación. Los cultivos quedaban arrasados… Los paraísos eran las únicas plantas respetadas por la langosta…”

Sin dudas es un bicho aguerrido. Si bien las langostas jóvenes son incapaces de volar y sólo lo hacen cuando se convierten en adultos, una vez que saltan lo más alto posible, abren sus dos pares de alas todo lo que pueden y se propulsan a una velocidad de hasta 3,7 km/h, llegando a recorrer más de 100 km por día. Es tal la voracidad de este insecto que una tonelada de langostas (que paradojalmente es una “nube” pequeña) es capaz de consumir en un día la misma cantidad de alimentos que 2.500 personas.


En la historia

Cuando las langostas atacan inmediatamente antes de la cosecha, las repercusiones son devastadoras. Es conocido por todos, el famoso relato bíblico por ser la octava plaga que asoló Egipto y acabó con la última fuente de comida que quedaba en ese momento, los cultivos.

También es recordada la referencia que el General Bartolomé Mitre hace de la participación de estos insectos en la Batalla del Tucumán. En esa oportunidad, la aparición de las langostas y el humo producido por los campesinos para ahuyentarlas produjo una confusión tal en el ejército español que provocó su desbande pese a la superioridad numérica de sus tropas.

Los ataques de manga de langostas sobre el campo argentino siempre preocuparon a las autoridades. En la época de la Colonia, los sembrados eran discontinuos e irregulares porque las sequías y los constantes ataques de la langosta hacían difícil la producción en escala. Por el año 1773, el Cabildo de Luján dictamina un ruego a la Virgen ante la existencia de una enorme plaga de langostas.

La Sociedad Agrícola de Baradero fue la primera, por el año 1876, en redactar instrucciones para combatir a la langosta. En ese mismo año, el Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Aristóbulo del Valle, emitió un decreto, el cual establecía: art. 1: “autorícese a los Jueces de Paz de la Campaña para hacer obligatoria la destrucción de la langosta de acuerdo a las indicaciones de la Sociedad Rural (con fuego), arrear a las majadas o caballadas a las mangas y hacerlas trotar en forma circular para el pisoteo. Si no hay animales, hacer pozos de vara y media de profundidad, hacerlas caer y enterrarlas”.-

 

En Pilar

De nuestro pueblo, tenemos una referencia en un expediente municipal del año 1933. Se trata de una nota que en julio de 1933, el ing. Jorge Renam, Director General de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, hiciera llegar al Intendente de Pilar anexando un folleto con precisas instrucciones, denominado “la lucha contra la langosta saltona”. Formalmente se notificaba que cambiaba el sistema de barrera utilizado hasta ese momento, refiriéndose a la destrucción de los desoves y langostas en los caminos públicos. Este sistema de barrera, tendía a encaminar los insectos hacia los pozos enterratorios, de donde no podían salir por falta de medios para volar. Se trataba de poner un poco de orden en la lucha contra la plaga, porque la invasión del bienio 1932-33 fue gravísima ya que afectó al 50 % de la superficie del país.-

Al finalizar la década del 40 la Fuerza Aérea Argentina colaboró fuertemente con la erradicación de estas plagas llevando el polvo insecticida hacia las regiones de La Rioja y Catamarca donde se originaban las mangas para combatirlas desde su lugar de dispersión. Con todo, sigue habiendo invasiones de estos insectos que causan estragos en la producción de granos. En 2008, sufrieron graves consecuencias los partidos de Coronel Pringles, con 300.000 hectáreas dañadas y Coronel Dorrego, con 100.000 hectáreas arrasadas.

 

*También publicado en www.presidentederqui.com.ar

 

 

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