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Trabajo infantil; explotación laboral

10 de abril de 2011 - 00:00

 

por Lic. Andrea  J. Carpaneto*

 

La edad de la niñez es un momento privilegiado en la vida del ser humano. Es un tiempo para jugar, divertirse, aprender todo lo que está al alcance para experimentar, adquirir nuevas habilidades (deportivas, artísticas, etc.). El niño incorpora toda la información disponible que se pone a su alcance.

En la historia de la humanidad a los niños se los utilizó para realizar trabajos de distinto tipo. En el campo y, desde la Revolución Industrial, en las fábricas. A partir de la definición de la infancia como una etapa en el desarrollo del ser humano, con principio y fin, se comienza a comprender cuáles son sus necesidades. Cambian algunos conceptos, el niño deja de ser un adulto en chiquitito, como se creía. Se conceptualiza la infancia y lo que se denominara Maltrato Infantil.

La Argentina incorporó en el artículo 75 de la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño (ley internacional que protege y garantiza la seguridad biológica-psicológica-social de los niños de todos los estados que adhieren). En el artículo 32 inc.1 de la mencionada ley, expresa: “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.”

Cualquiera que circule por las calles de las ciudades de nuestro país podrá comprobar la cantidad de niños que desempeñan distintos trabajos: limpiavidrios, venta de flores, haciendo números artísticos en los semáforos, venta de productos de distinto tipo.

Con el avance en la legislación vigente, hoy no debería haber ningún niño trabajando en ningún lugar, ni público, ni privado. Pero esto es como un sueño, considerando la situación de nuestro país, donde los padres o cuidadores del niño no llegan a cubrir las necesidades básicas para su alimentación, siendo esta situación de máxima pobreza la que expulsa por sí misma a los niños fuera del hogar. Dejándolos en situación de calle.

El vacío de políticas públicas destinadas a la eliminación del trabajo infantil, hace muy complejo resolver el problema. A los niños se los utiliza para ejecutar robos, para pasar y vender drogas, para la prostitución. Las empresas textiles toman mano de obra barata, con los “niños” economizan gastos y aumentan sus ganancias.

Para suprimir esto se necesitan organizaciones que tengan estructuras con mayor poder que una ONG para insertar al niño en un programa de recuperación.

Eliminar la explotación laboral y el trabajo esclavo de los niños es tarea de los Estados. La legislación está; el siguiente paso es implementarla, para lo cual se necesita ofrecer recursos económicos a las familias para que puedan sostener las necesidades básicas de sus hijos. Es necesario crear programas para las familias en riesgo ofreciéndoles una asistencia integral para recomponer la estructura familiar.

No se trata sólo de recursos económicos, sino de programas de reinserción social, programas de capacitación a padres o cuidadores -quienes no saben cómo hacer con sus chicos- El apoyo que pueden brindar los trabajadores sociales, apoyo psicológico a todo el grupo familiar.

El Estado es el organismo que puede regular, supervisar y controlar a las empresas para resolver el grave problema social que es el trabajo infantil, el trabajo esclavo y la explotación laboral de niños y adolescentes. n

 

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