ver más

Opinión: Alcohol y adolescencia

por Lic. Andrea J. Carpaneto
25 de marzo de 2011 - 00:00

 

La droga de inicio para los jóvenes dejó de ser la marihuana, que fue reemplazada por bebidas alcohólicas. La bebida que prefieren los jóvenes es el fernet. Bebida que contiene una graduación alcohólica de 45%.

Se busca un efecto rápido con poca bebida. La ingesta de bebidas alcohólicas (es de amplio conocimiento) no es exclusiva a los varones, sino que las mujeres consumen gran cantidad.

El alcohol es una droga de venta libre y legal. Es aceptada en reuniones sociales y las góndolas de los supermercados y comercios le dedican gran espacio a la exposición de diferentes bebidas. ¿Alguien imaginaría una góndola con drogas ilegales en los comercios?

Por eso considero que el tema amerita una reflexión: se vende en forma libre y legal una droga. Droga es toda sustancia que al ingresar en un organismo produce algún cambio. El alcohol es una droga.

La intoxicación alcohólica se consigue rápidamente. Los jóvenes que lo hacen, relatan: “Me pongo alegre, me divierto más, me puedo chamullar a una mina…”. Otros, con una adicción a las bebidas alcohólicas, será preferible que no pasen por ese sector del supermercado o comercio.

La moda está instalada entre los jóvenes, esto es un  hecho. Cabría preguntarse: ¿Cuáles son las causas? ¿Qué conduce a este consumo masivo entre los jóvenes? ¿Qué buscan? ¿Qué no encuentran estando sobrios?

No se trata de la legislación vigente. Ésta es muy clara sobre límites de venta a los menores de 18 años, y los alcances en dónde se puede vender y distribuir. No se trata de enfatizar la prohibición, porque ahí, en el período de la adolescencia, atrae todo lo prohibido.

Entonces se trata de otra cosa, más compleja aún. Se trata de la comunicación entre los jóvenes. Ellos no saben o no pueden comunicarse. No logran hacer lo que desean sin un facilitador, en este caso la bebida alcohólica.

El interrogante, entonces, sería: qué sucede que estos jóvenes no pudieron aprehender la palabra. Lo que ella posibilita. Vehículo que tenemos los seres humanos para manifestar “rabia, ira, rebeldía, enamoramiento, deseos sexuales, entusiasmo, alegría, encantamiento, duelo”. (Miller, A. 1980.”Por tu propio bien”).

El consumo social de alcohol en los jóvenes no deriva en una adicción necesariamente, pero sí puede suceder si se prolonga en el tiempo. Lo riesgoso del consumo, es que al tomar grandes cantidades de bebidas alcohólicas en corto tiempo –para producir un efecto rápido- los puede llevar a un estado de coma alcohólico y a la muerte. A esto se suma el riesgo de los que conducen vehículos. Una gran mayoría de accidentes automovilísticos ocurre porque los jóvenes conducen alcoholizados. La sensación de omnipotencia durante la etapa de la adolescencia hace que piensen que a ellos nada les puede suceder. Sumado a la desinhibición propia que produce la sustancia que consumen. 

 

Reduciendo riesgos

Si un joven va a una fiesta o “pre” (pre boliche), sugerirle que no conduzca. Si salen en grupo, sugerirles que uno no beba alcohol. Si alguien está alcoholizado e insiste en llevar a sus amigos a sus casas, sugerirles no subir al auto. Entre los jóvenes estas no son tareas fáciles, puesto que se manejan por camaradería, y hacen todo, todos juntos. Pero es momento que, cuando se trata de la vida, se aprendan a cuidar. Y las personas más importantes para esta tarea son sus propios padres, tutores, o quien esté a cargo del joven. Ellos tienen la tarea privilegiada de dialogar y enseñarles a  cuidarse.

Otro aspecto del consumo excesivo de bebidas alcohólicas, que es menester considerar, es que está vinculado –en varias situaciones- a un acto de autodestrucción. El hombre en busca de un sentido, dirá Viktor Frankl. Pero en la etapa de la adolescencia, uno de los desafíos que aparecen es la búsqueda de un futuro, de un quehacer luego del período de  la escolaridad. La incertidumbre por su futuro. De los logros y los fracasos que se enfrenten.

Para concluir creo importante el diálogo franco, sincero y sin ocultamientos. Hablar sobre el consumo de alcohol, drogas, sexualidad, relaciones entre amigos, sobre el futuro, etc. Temas que ocupan el interés de los jóvenes.  La tarea de los padres, tutores o responsables de los jóvenes es escucharlos y guiarlos en los temas de su interés. Así se podrá prevenir, hasta que crezcan, disminuyendo los riesgos a los que todos los jóvenes están expuestos en estos tiempos que corren.

 

*Psicóloga.

UBA- MN. 23.357

andreajcarpaneto@gmail.com

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar