Octubreando: El tiempo
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El universo, la finitud del hombre, la vida después de la muerte, la misma existencia de Dios, son algunos de los tantos misterios aún no develados. No creo equivocarme si digo que el Tiempo ocupa entre estos arcanos un importante lugar.
Para el hombre primitivo era una infinita sucesión de noches y días, la misma Biblia en Eclesiastés 2.3, se ocupa de él (un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para el amor y un tiempo para el odio). “Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé”, decía San Agustín.
Se lo quiso medir y nació el gnomon, una varilla clavada en el piso, cuyos cambios en su sombra determinaban el desplazamiento del sol en su ciclo diario. Algo similar es el asentamiento megalítico de Stonehenge, calendario construido 2.500 años A.C.
El Tiempo es el enigma de la existencia, pero también la clave, la sustancia, el reto. Es el que todo lo da y todo lo quita.
Entre nuestros escritores la significación del Tiempo ha sido motivo de permanente especulación. La vasta obra de Jorge Luis Borges muestra la fascinación que dicho concepto ejercía sobre él. Al respecto solía decir: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho, el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; él es el tigre que me destroza, pero yo soy el tigre. Es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”. Hablando sobre lo infinito del Tiempo nos decía: “Ahora, en el caso del budismo, se supone que cada vida está determinada por el karma tejido por el alma en su vida anterior. Pero, con eso nos vemos obligados a creer en un tiempo infinito: ya que si cada vida presupone una vida anterior, esa vida anterior presupone otra vida anterior, y así infinitamente. Es decir, no habría una primera vida, ni tampoco habría un primer instante del tiempo”. Por último Borges resume el concepto del tiempo en un solo momento “el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.
Sus cuentos y principalmente sus poesías se referían a ese gran misterio: “Mirar el río hecho de tiempo y agua /y recordar que el tiempo es otro río, /saber que nos perdemos como el río /y que los rostros pasan como el agua.” (Arte poética).
Y si bien mucho ha hablado y escrito sobre el tema, por Internet navega una poesía denominada “Con el Tiempo” o “Instantes” que se le atribuye. Basta leerla para estimar su no pertenencia. Otros internautas consideran que sería una mala traducción de W. Shakespeare o simplemente de autor anónimo. Vaya un fragmento como muestra:
“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma; que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.”