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Tribuna del lector: ¿Paritarias? ¿Y a mí qué?

por Víctor  Ejgiel
15 de noviembre de 2011 - 00:00

 

 

Otra vez, como cada año a esta altura, cuando nos damos cuenta que esos números mágicos que el INDEC dice y que el dichoso presupuesto aprobado o no del Gobierno nacional no son lo anunciado, intentamos reabrir esas invitaciones al fracaso a las que llamamos paritarias.

Ayer, el Frente Gremial Docente, que integran los gremios mayoritarios de la Provincia de Buenos Aires, oficializó una nueva medida dispuesta en un paro de 24 horas por la falta de respuesta a los reclamos eternos de aumento salarial, inversión en educación y sustituir el pago de remuneraciones en negro, esas mismas que la AFIP le reclama a los demás.

Las paritarias es el ámbito donde los trabajadores podrían concertar con el empleador las condiciones dignas de trabajo, la remuneración justa en una charla que puede resultar amena o no, pero que debería encontrar el sentido común en las definiciones de los reclamos. Lamentablemente parece que en este país hay dos clases de trabajadores, los que lo hacen en empresas privadas que son los que encontrarán en el Estado y en sus medios legales todo el apoyo para conseguir la reparación a lo solicitado, junto con el constante y permanente control de que sus aportes sean hechos. Y por otro lado estamos los trabajadores del Estado, esos que parece que alguien nos acomodó para llegar adonde estamos, que parece que no trabajamos en realidad y que todos nos pagan el sueldo que es una barbaridad. Lógicamente esto no es así, o por lo menos en muchos de los casos que conozco.

Lo que sí es seguro es que en este caso el Estado mediador, el que debería ejercer desde el Ministerio de Trabajo, toma posiciones de lado del empleador exigiendo la no concreción de la medida y legalizando de esta manera el descuento en haberes del día no trabajado, cuando ya sabemos que éste es un derecho del trabajador, y quedó totalmente demostrado que no es una medida reiterada ya que durante el año que pasó el Frente Gremial es la primera vez que la toma.

Entonces el Estado mentiroso, el que dice que el costo de vida es del 0,7 o 0,6 por mes, a pesar que el crédito que te da ese mismo Estado a través de su banco te cobra intereses por más del doble, es también el que se defiende hasta con los medios que desde su poder debería arbitrar en forma justa la situación de los trabajadores y los pone en una posición de reclamo casi innecesario. A veces cuando los gremios que defienden a los trabajadores estatales se pasan poniendo fotos de presidentes y homenajeándolos como sus defensores deberían recordar estas instancias y ver cómo miles de docentes pierden parte de su sueldo para llevar a cabo medidas justamente contra ellos mismos que no quieren reconocer estas necesidades.

 

 

 

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