El triatlón, un boom todo terreno que se afianza en Pilar
Miguel Caldara, fundador de la escuela Go Team. En la foto, cruzando la Cordillera en bici.
Cada semana, cerca de 150 personas en todo el distrito dedican un promedio de 15 horas al entrenamiento físico de alta resistencia. Practican natación, ciclismo y maratón poniendo a prueba su capacidad de rendimiento y desafiando sus propios límites. Cultores de la vida saludable y también de la sana competencia, buscan siempre un poco más. Los triatletas, una raza aparte que cada vez tiene más ejemplares.
Surgido en 1978 como una apuesta entre marines americanos en la isla de Hawai, el triatlón es un deporte individual y de resistencia que reúne tres disciplinas: natación, ciclismo y trote. Es considerada una de las prácticas deportivas más duras que existen en el circuito competitivo internacional actual.
En Pilar el fenómeno comenzó a instalarse en los últimos años y hoy ya hay quienes afirman que por la cantidad de adeptos con los que cuenta va camino a consagrarse como el sitio de referencia a nivel nacional.
“Pilar se está convirtiendo en la capital del triatlón, estamos peleando palmo a palmo con Ituzaingó”, presume Miguel Caldara, entrenador y fundador de la escuela Go Team, que a 8 meses de su fundación ya cuenta con 75 alumnos.
Con 16 años como triatleta y unos 25 como maratonista, a sus 50 años Caldara afirma que “cuando empecé éramos tres, ahora es impresionante la cantidad de gente que lo practica”.
Otro tanto de inscriptos congrega la escuela Iron Team –fundada en 2006- de los cuales “un 90% es de Pilar”, asegura su director Hugo Bressani, con 32 años y con 12 temporadas a cuestas de triatlones. Puesto a encontrarle razones al boom que tiene al distrito como epicentro, el entrenador afirma que “cada persona tiene su razón particular, algunos le llama la atención porque lo vieron en la tele, otros porque les encanta hacer actividad afuera y otros quieren combinar entrenamiento para no aburrirse”.
Para Miguel Caldara, en tanto, las características demográficas y geográficas del distrito son fundamentales para entender el boom: “Pilar tiene muchas cosas a favor, hay mucho lugar para entrenar, muchos lugares para nadar, cuatro o cinco piletas, y el poder adquisitivo de la gente, corre”.
En ambas escuelas, el entrenamiento en piletas se realiza en el complejo Ando Nadando y el resto de las prácticas en las instalaciones del country Pilar del Este.
Entreno, luego existo
Determinadas por las distancias a cubrir, existen diferentes clasificaciones dentro del triatlón. La más sencilla contempla 300 metros de natación (siempre en aguas abiertas), 12 kilómetros de ciclismo y 3 kilómetros a trote, mientras que la prueba más exigente denominada “Ironman” consta de 3.800 metros de nado, 180 km. de ciclismo y 42,2 km. de trote.
Esta última tiene a Brasil como única sede de Sudamérica. Las distancias más cortas sí pueden disputarse en diferentes lugares de la Argentina como Entre Ríos, Mar del Plata o Bahía Blanca.
“El triatlón es una forma de vida”, advierte Caldara, para explicar que “si se lo toma así, la vida va a cambiar por completo, la cabeza la vas a tener en otra cosa y mejora la salud al 100%”.
Ahora bien, además del gusto por la vida saludable y por la práctica de actividades deportivas hay una motivación extra que lleva a los triatletas a desafiar su capacidad de resistencia y coquetear con la trasgresión de sus propios límites físicos.
Para el director de Go Team: “la gente hoy trata de cuidar su cuerpo y le buscan un sentido a la actividad, buscan un objetivo por qué correr”. Esto, según el entrenador, se convierte en la mayoría de los casos en la puerta de entrada a un camino mucho más ambicioso: “es algo gradual que se empieza a descubrir de a poco y cuando la persona se da cuenta que lo puede hacer, siempre quiere ir por más”.
En este sentido, Bressani recomienda “arrancar con distancias cortas, adaptando el cuerpo y la cabeza para disfrutarlo por un largo tiempo sin lastimarse”. “Hay gente –observa- que viene toca el deporte y se va porque hay falta de orientación, en muchos casos no se genera conciencia del entrenamiento que se requiere para ciertas distancias”.
A partir de su experiencia como profesor, el director de Iron Team destaca que “hay más interés de la gente en mejorar la calidad de vida”, y garantiza que “en estos casi diez años vi cómo gracias al triatlón gente que viene del deporte individual fue madurando y cambiando aspectos de su personalidad para mejor, porque lo que damos es entrenamiento en equipo”.
Con mayoría masculina, las edades predominantes de los triatletas van desde los 35 a los 45 años. “A esa edad uno va perdiendo velocidad pero va ganando resistencia”, aclara Caldara, aunque asegura que “no hay una edad”, y que “cualquiera puede practicarlo”.
Por su parte, Bressani arriesga que “llegando sin saber nadar cualquier persona puede con el entrenamiento correcto en seis meses correr un triatlón corto”.
En promedio, una persona que se inicia en el triatlón entrena entre tres y cuatro veces por semana, sumando unas 40 horas al mes. No obstante, la preparación previa a una competencia Ironman requiere, por lo menos, unas 20 horas semanales y con frecuencia diaria.
Cuánto cuesta ser triatleta
Bicicleta de competición: 2 mil dólares.
Traje para natación: 500 dólares
Zapatillas: Entre 100 y 200 dólares.
Entrenamiento: Alrededor de 300 pesos por mes.
Inscripciones: El precio de las carreras depende del grado de dificultad. La inscripción para disputar un Ironman, el triatlón más dificultoso, cuesta alrededor de 550 dólares.
Hugo Bressani, director del Iron Team. El 90% de sus alumnos es de Pilar.