ver más

Los amos de la altura repasaron en Pilar su experiencia en el Everest

Los hermanos Damián y Willie Benegas, máximos referentes nacionales del alpinismo dieron una charla en el Village a beneficio de la Fundación Pescar. Alentaron a los presentes "a lograr su propio Everest".
11 de agosto de 2010 - 00:00

 

Los hermanos Damián y Willie Banegas junto a un grupo de montañistas, en el Everest.

 

“Lo que cuenta es el proceso y no la cumbre”, repite Damián ya sin los nervios del principio, ante una sala llena ávida de seguir escuchando aventuras, aunque hayan transcurrido dos horas desde que “los Maradona del alpinismo” -como fueron presentados- comenzaran su relato.

La tonada medio yanki y un today mezclado en el primer saludo despistan un poco. El esfuerzo por recordar las palabras que se escurren deja en evidencia las décadas de trabajo como guía de alta montaña que llevan en los Estados Unidos. Pero la biografía dice que los mellizos Damián y Guillermo (Willie) Benegas nacieron en Buenos Aires y se criaron en Península Valdez. El mate en la mano, lo confirma.

Justo cuando todos los argentinos celebrábamos el Bicentenario de la Revolución de Mayo, ellos llevaban la celeste y blanca a 8.840 metros de altura, en el monte Everest, la montaña más alta de la Tierra.

La última fue, apenas, la décima vez que Willie lograba hacer cumbre en la meca de los alpinistas y la segunda para Damián. En sus 42 años, además, ya perdieron la cuenta de las veces que escalaron el Aconcagua –calculan que hubo más de 50 después de la primera vez en 1986- y consiguieron hazañas en los picos más importantes del planeta, ganándose un lugar de privilegio en la elite del alpinismo mundial.

Anoche y el lunes participaron de una conferencia abierta en Village Cines Pilar a beneficio de la Fundación Pescar, que brinda capacitación laboral a chicos de bajos recursos. Allí compartieron sus anécdotas con un objetivo manifiesto: animar a todos a lograr su propio Everest.

 

Un sueño

Los años en el sur, lejos de la TV, fueron fundamentales para alimentar la creatividad de los mellizos Benegas –menores de seis hermanos- cuyo nombre fue desde muy temprana edad, sinónimo de travesuras.

“No teníamos tele, había que leer y así imaginábamos historias increíbles, como los viajes de Robinson Crusoe. A los 13 años hicimos una balsa y desaparecimos dos días”, contó entre risas Damián, para agregar que “cuando leímos las aventuras de Tin Tin había un capítulo que escalaban y ahí dijimos: eso queremos hacer”.

Para esto, el apoyo de sus padres fue fundamental, que según Willie: “nos inculcaron siempre soñar, soñar alto, ir más allá de lo que nuestra frontera nos marcaba”.

Así fue como empezaron escalando en la chimenea de una casa, para animarse luego a algunos cerros de la Patagonia y más tarde dar el gran salto a los Estados Unidos, donde después de pasar por varios trabajos, lograron ser guías de montaña.

“No hay nada mejor que juntar tu pasión y tu trabajo”, destacó Damián, antes de adentrarse en la última gran travesía en el pico más alto del Himalaya, aquella que concretaron en mayo último junto a un grupo de argentinos, entre ellos Leonardo McLean, que también estaba entre los presentes.

La escalada al Everest se extendió por casi dos meses, dividida en cuatro etapas. La última de ellas, la de la cumbre, ya a 7.900 metros de altura, llega después de un mes de aclimatación y de un estudio minucioso del pronóstico meteorológico y sólo se extiende por cinco días.

“La llamamos la zona de la muerte, el cuerpo ahí ya no se adapta más y hay que usar oxígeno”, señaló Willie, luego de recordar que para llegar ahí hay que pasar por “la Némesis de los escaladores, la cascada, el tramo más riesgoso del recorrido”. Para esto, aseguró que como líder “hay que tener la cabeza muy fría, todo es paso a paso”.

“Allá arriba no soy buena persona –agregó con una sonrisa- yo doy las herramientas para que vos tomes tu decisión, pero si no la tomás, la tomo yo, los problemas hay que arreglarlos antes de que empiecen”.

Y continuó: “a lo que más miedo le tengo es a los errores humanos, hay gente que le agarra fiebre de montaña, no miden las consecuencias con tal de llegar, pero a mi no me importa que me digan que es su última oportunidad, la montaña no se va”. “El mejor escalador es el que muere de viejo”, resumió.

 

Experiencia

Recordando al que consideran su héroe, Sir Edmund Hillary, el primer hombre que consiguió llegar a la cumbre del Everest, afirmaron que “él colaboró mucho con los sherpas (habitantes del Himalaya) abrió escuelas, eso tiene que ver con la filosofía de Pescar, él les dio herramientas”. Al mismo tiempo que destacó el gran respeto que tienen por los habitantes originarios, cuyo acompañamiento es indispensable para la travesía.

Mientras se exhibían fotos y un video de la expedición, bien argentina -por cierto- dado que no faltaron las picadas ni el mate, ni comodidades como internet (fue relatada día a día en un blog del diario La Nación), la charla dio paso a las preguntas del público.

En el escenario armado para la ocasión, con trajes de alpinismo, carpas y objetos emblemáticos de las aventuras, los Benegas contestaron amablemente cada interrogante y accedieron a las fotografías y a los pedidos de autógrafos incesantes de los presentes.

 

Enséñale a pescar

La Fundación Pescar tiene como misión desarrollar, implementar y sostener de formación para la calificación profesional, crecimiento personal y ciudadano, de jóvenes en situación de riesgo social, con la finalidad de mejorar su inserción laboral.

Cuenta con el apoyo de importantes empresas argentinas e internacionales. En Pilar están vigentes los centros Pescar Universidad del Salvador y Pescar Village-Coca Cola, con 20 alumnos cada uno.

Desde sus inicios en 2003 se han instalado más de 19 Centros Pescar que han implementando más de 45 promociones, de donde han egresado más de 800 beneficiarios.

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar