Fiesta, fe y devoción en el santuario del Gauchito
Los devotos bailaron al ritmo del chamamé.
La devoción por el Gauchito Gil, que año tras año llega a su máxima expresión cada 8 de enero, traspasa todas las fronteras. Y frente a cada santuario, de los miles diseminados por todo el país, se replica el fenómeno de fe popular que incluye promesas, ofrendas, velas rojas encendidas y oraciones al por mayor.
El Partido de Pilar no está exento de esta catarata de veneración que tiene como objeto de culto al gaucho Antonio Mamerto Gil. Por eso, ayer, como todos los 8 de cada mes, en el santuario ubicado sobre la ruta 25, a metros de la estación de Villa Rosa, estalló la algarabía que se extendió hasta las últimas horas de la noche con la presencia de cientos de fieles que se acercaron para tocar la imagen del Gauchito correntino y bailar chamamé al ritmo de grupos en vivo.
Muchos de los que se encontraban ayer en Villa Rosa rindiéndole homenaje al Gauchito le atribuían milagros de los que, según contaban, hasta fueron beneficiarios. “Siempre le voy a estar agradecido al Gauchito Gil porque yo estuve mucho tiempo sin trabajo y muy deprimido, y fue gracias a él que pude salir del pozo”, relató Jacinto, un misionero de casi 60 años que vive en Presidente Derqui y llegó hasta Villa Rosa para venerar a su santo de devoción y llevarle una botella de vino como ofrenda.
Historias como la de Jacinto se oían por cada rincón del predio que funciona de manera permanente desde hace cinco años, creado especialmente para rendirle culto al Gauchito.