El calor no cede y las casas de electrodomésticos viven su veranito
Las chicas del barrio Villa Morra II aprovecha el chorro de un tanque abastecedor.
El 2010 se está despidiendo sin dar respiro, las altas temperaturas no aflojan, la lluvia sigue sin aparecer y entre consejos para protegerse del sol y recaudos para evitar los golpes de calor, algunos rubros aprovechan su “veranito” para repuntar las ventas. Aires acondicionados, refrescos, ventiladores y el reparo de algunos de los árboles céntricos, las estrategias de los pilarenses para soportar el calor que no cede.
Las compras para la cena de fin de año, los regalos que quedaron rezagados, las largas colas bancarias en busca de billetes que escasean, todo bajo un sol que no da tregua en un Pilar donde la sombra es un bien escaso. Ése es el panorama de la ciudad que vive en un horno desde hace ocho días.
En ese contexto, están los que se conforman con el reparo natural que ofrecen las plazas, espacios públicos y jardines propios, y los que salen desesperados en busca de soluciones tecnológicas al problema.
Así es como desde la casa de electrodomésticos Bonesi, ubicada en Rivadavia al 800, aseguraron que “la gente reacciona de acuerdo a la temperatura, cuando hay picos de calor hay picos de venta de productos de temporada”.
En este sentido, Carlos, uno de los vendedores, afirmó que “se agotó el stock de ventiladores”, en tanto que la reposición recién llegó en el día de ayer. Los ventiladores oscilan entre los 230 y los 390 pesos, y según el empleado se venden hasta 10 aparatos de cada modelo por día.
En cuanto a los aires acondicionados, la venta promedio se ubica en los tres dispositivos diarios que rondan entre los 2.500 y 4.500 pesos. Si bien este tipo de productos dejó de ser exclusivo para compradores con cierto poder adquisitivo, la diferencia de bolsillos se ve en la forma de abonar. “La gente con mayor poder económico paga en efectivo, el resto lo hace con créditos personales o con tarjeta”, explicó el vendedor.
Lo mismo sucede con las piletas plásticas, que también viven su explosión en las ventas y las mismas rondan los 700 pesos.
Asimismo, desde la casa de electrodomésticos Morrone, ubicada en Rivadavia al 700, coincidieron en que “generalmente cuando hay picos de calor se ve cierta desesperación en la gente”. Según Pablo, vendedor del local, las ventas en períodos sofocantes aumenta un 50% respecto de otros momentos del verano.
A esta semana se le sumó además la cercanía con las fiestas y la mayor cantidad de dinero disponible para gastos a causa de aguinaldos y premios de fin de año. En relación a los compradores de aires acondicionados, apuntaron que “bajó mucho el precio, arrancan en 1.800 y eso hace que ya no sea un producto inaccesible”.
Hidratarse
Si hay una recomendación que suena con fuerza por estos días es la que se refiere a la importancia de hidratarse. No obstante, más allá de las recomendaciones médicas, la exigencia del cuerpo lleva a detenerse mucho más seguido en los kioscos.
Desde el kiosco Lla Tía, ubicado en Independencia casi esquina Rivadavia, admitieron que “hay por lo menos un 30% más de demanda en bebidas”. Esto conllevó a un aumento en los precios, y según Carmen, la propietaria, desde las empresas de gaseosas en diciembre indicaron un aumento de entre 20 y 50 centavos por botella.
A esto se le suma la decisión de los kiosqueros de incrementar los precios a su criterio. Tal es así que una botella de 2,25 litros de la gaseosa cola más conocida puede conseguirse a 10 o 12 pesos según el local al que se recurra.
En cuanto a las consultas por golpes de calor, situación que afecta principalmente a ancianos y niños, la directora del hospital pediátrico Federico Falcón de Del Viso, María Isabel Fernández, señaló que “hay muchas consultas de gente muy alerta pero no hubo casos de chicos deshidratados”. “Hubo consulta por alerta, porque la gente está muy informada, pero no por sintomatología”, resumió.
33º
es la máxima para hoy, mañana jueves y el viernes, mientras que trepará a los 34 el sábado. Eso sí, de las lluvias, ni noticias.
Los helados, congelados
A diferencia de lo que podría suponerse, la venta de helados se retrajo durante la ola de calor. Desde Grido, ubicada en Rivadavia entre Independencia y Fermín Gamboa, manifestaron que “es al revés, como hace tanto calor la gente no sale a la calle a tomar un helado”. Así es como en estos días el repunte recién llega al atardecer, donde pueden llegar a venderse más de 100 helados por hora, admitieron.
En el mismo sentido, desde la heladería Gondwana ubicada a metros de la anteriormente citada, reconocieron que “estos días decidimos cerrar a la tarde porque no viene nadie, se vende a la mañana muy temprano o recién a la noche, porque la gente de día no anda por la calle”.