United Teknon: un grupo de hip hop como Dios manda
Sobre el escenario. Los jóvenes de Teknon en una de sus presentaciones. Giran por todo el país.
por Celeste Lafourcade
Jony insiste con una frase que ya pasó por boca de todos sus compañeros. “Queremos marcar la diferencia”, dice, y sigue explicando aquello que desde los convencionalismos resulta, por lo menos, extraño. Chicos evangelistas que giran por el país con su grupo de hip-hop llevando un mensaje social. Chicos que ensayan en un templo y que convocan a todos los que quieran sumarse, sobre todo a los que se sienten excluidos.
Hace calor en el interior de la iglesia evangélica ubicada frente a la plaza Teófilo Tolosa de Presidente Derqui, pero ni eso ni la humedad que torna pesado el ambiente detienen el empeño de casi 20 adolescentes que practican y vuelven a empezar las coreografías.
Allí esperan cuatro jóvenes de 21 años, listos para una charla en la que parecerán adultos. Jonathan Ayala, Érica Ojeda -ambos oriundos de Derqui-, Ayelén Montenegro y Gastón Gómez -de Villa Astolfi y además, marido y mujer- son los fundadores y responsables de United Teknon, un grupo que se inició hace cuatro años casi como un juego y que desde entonces fue creciendo sobre la marcha pero siempre con objetivos claros.
“Hacemos todo tipo de arte callejero, lo que más predomina en nosotros es el hip hop, reggaeton y break dance”, explica Jony, futuro analista de sistemas, mientras recuerda que todo se inició porque “nos gustaba esta música y empezamos practicando en mi casa, después decidimos juntarnos en la Iglesia y llegaron las presentaciones”.
En la actualidad, Teknon es un espacio de integración para adolescentes y jóvenes en torno a la música y la expresión corporal. Las clases son abiertas y espontáneas, sobre la base de aportes y sugerencias de todos los participantes. Hip-hop, break dance, reggaeton, salsa, estatuas vivientes, mimos, teatro, son las opciones y los ensayos se realizan dos veces por semana en la Iglesia Casa de Fe, que está a cargo del pastor Ramón Ayala.
A su vez, el grupo cuenta con un elenco estable de 10 integrantes que giran por diferentes escenarios del país con sus coreografías llevando un mensaje de diversión sana y no violencia.
Con sentido
La primera coreografía pública de Teknon, cuando ni siquiera llevaba ese nombre, fue en un campamento. A partir de entonces, “tomamos decisión de armar el grupo, pero no queríamos bailar por bailar sino marcar una diferencia, que haya un mensaje”, afirma Gastón, empleado de una empresa del Parque Industrial.
“El grupo fue creciendo –continúa Erica, estudiante de Recursos Humanos- y en el momento que los chicos se fueron integrando vimos que era una herramienta, porque atraía mucha gente y en ese momento se puede dar ese mensaje en contra de las drogas y el alcohol, a favor de una vida sana y divertida”.
Con ese propósito, el grupo empezó a multiplicar sus presentaciones y eventos públicos, así como la cantidad de integrantes. Ahora son más de 50, divididos en edades y nivel de destrezas, los que forman parte de Teknon. Entre ellos, hay chicos que cargan con episodios delictivos, también hay ex adictos y en recuperación.
“Ninguno de nosotros es de la cultura hip hop, sino que la bailamos y es una herramienta que utilizamos para ir a las villas. Tenemos casos de chicos que están metidos en las drogas y creen que ya no tienen solución y al vernos a nosotros, que somos iguales que ellos, les damos un poco más de esperanza para que puedan salir”, asegura Jony, mientras Ayelén, futura promotora de salud, completa: “a los que se sienten más excluidas es a los que más queremos tener con nosotros”.
Y jura que el trabajo con grupos de riesgo no sólo no es dificultoso para chicos de su edad, sino que es mucho más efectivo: “transmitimos más nosotros que los profesionales, porque los chicos prefieren el trato de igual a igual”.
Cultura y religión
Los fundadores de Teknon aseguran que no es necesario ser parte de la Iglesia Evangélica ni profesar dicha religión para formar parte del grupo. De todos modos, afirman que la impronta de la iglesia está presente en los mensajes que se transmiten.
No obstante, reconocen que la bandera Evangélica muchas veces significa una traba a la hora de convocar pares. “Se piensa que la iglesia es algo muy estructurado, muy a rajatabla, lo que intentamos también con esto es romper con esas estructuras mentales”, señala Érica.
En este sentido, Jony se apura a aclarar que “no somos cerrados, acá vienen chicos gays, con problemas de drogas”. Y sigue: “nos metimos porque la gente que se tenia que poner los pantalones no se los ponían y nosotros desde nuestro lugar queremos hacer algo”.
Con este mismo objetivo, en Villa Astolfi el grupo lleva adelante la escuela Calle, donde además de talleres culturales y de alfabetización, funciona una biblioteca y un comedor infantil. Actualmente, se encuentra en trámite la personería jurídica y esperan contar con ayuda de algún organismo estatal, dado que se manejan a través de donaciones.
“La idea es que esto continúe –sueña Érica- aunque nosotros no podamos seguir, que haya otros chicos que lo sigan. Para nosotros es una pasión y Dios nos dio la oportunidad de poder hacerlo con este talento”.
Se viene la Cristoteka
Recién llegados de un encuentro de jóvenes en Mar del Plata, los chicos están cancheros en esto de las giras. En su currículum también aparece la participación en un mega recital de hip hop en el estadio del club Argentino Juniors y para lo que resta del año todavía los espera una serie de actuaciones en Misiones, Corrientes y Paraguay.
A su vez, los jóvenes se encuentran abocados a la organización de sus próximos eventos. El más cercano tendrá lugar el sábado 27 de noviembre. Se trata de la Cristoteka: una discoteca dentro de una iglesia, con entrada gratuita, sin alcohol y con música moderna. Una ocurrencia envidiable para cualquier cráneo del marketing.
Más adelante, el 15 de enero y gracias a las gestiones de Teknon, llegará a Derqui Melvin Ayala, hermano del reggaetonero Daddy Yankee. La intención es que el recital se desarrolle sobre la Avenida de Mayo. La entrada será un alimento no perecedero que será destinado a comedores locales y del Chaco.