¿Y si esta vez Pilar fuera el punto de inflexión?
Para una inmensa mayoría, la política se volvió algo que se mira desde lejos, como si ya no tuviera nada que ver con nuestras vidas. Ese desencanto no es apatía: es dolor acumulado. Es el reflejo de millones que sólo quieren vivir en paz, con reglas claras y sin tener que pelear por todo.
En las últimas elecciones, Santa Fe tuvo una participación del 55,37%; Formosa del 55,46%; y en la Ciudad de Buenos Aires votó apenas el 53,35% del padrón. ¿Qué dicen esos números sobre nuestro sistema político? ¿Qué revelan sobre lo que sentimos como ciudadanos?
La baja participación no es desinterés: es un mensaje claro. La gente está harta de que la política se haya convertido en sinónimo de curro, confrontación y batallas eternas que no resuelven nada. La política va en círculos, mientras las personas piden que vayamos en línea recta hacia soluciones concretas.
En Pilar todavía no votamos. Pero si esa tendencia se repite, perderemos una oportunidad histórica. Y no hablo de votos: hablo de recuperar el derecho a vivir sin miedo, sin sobresaltos. Porque nadie pide milagros: se pide tranquilidad. Se pide que la política sea una herramienta de cambio real, con orden, gestión y respeto.
Para eso nació Nuevos Aires. Porque somos miles los que nos sentimos igual y queremos lo mismo. Porque no alcanza con indignarse: hay que construir.
Tengo el corazón amarillo y siempre defendí las mismas convicciones: el respeto por la República, el valor del mérito, y el rol de la obra pública para saldar deudas históricas. Nunca cambié. Mis valores son los mismos.
En mi trayectoria política, fui funcionaria del ex presidente Mauricio Macri y también fui diputada nacional. Hay experiencia, no improvisamos.
Por eso, si compartís estos valores, te invito a caminar juntos este sueño llamado Nuevos Aires; porque el futuro, siempre da revancha.
(*) Candidata a concejal por Nuevos Aires.