El Gobierno y el peronismo compiten por los senadores que pueden inclinar la votación sobre las PASO de 2027. La Libertad Avanza quiere llevar la suspensión de las primarias al recinto en septiembre y empezó a ordenar su estrategia alrededor de acuerdos electorales con el PRO, sectores de la UCR y fuerzas provinciales. El PJ, al mismo tiempo, reactivó contactos con gobernadores y legisladores que suelen negociar con la Casa Rosada para impedir que el oficialismo alcance una mayoría cómoda.
Pulseada en el Senado para definir la suerte de las PASO
La Casa Rosada calcula un piso cercano a 35 respaldos para eliminarlas. Pero el PJ busca quebrar acuerdos con gobernadores y aliados antes de la votación.
La cuenta que hace el oficialismo arranca con 21 senadores propios y suma apoyos que espera encontrar entre la UCR y el interbloque Impulso País. En Balcarce 50 trabajan sobre un escenario de unos 35 votos efectivos, por debajo de la suma formal de esas bancadas. La apuesta es conseguir al menos dos respaldos más y acercarse a los 37 senadores, una cifra que le permitiría al Gobierno llegar al recinto con mayor margen para garantizar el quórum y afrontar una votación sin depender de acuerdos de último momento.
La Libertad Avanza lleva la discusión de las primarias a las mesas políticas que ya funcionan en varios distritos. El oficialismo mantiene conversaciones en CABA, Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis, Chaco, Chubut y Santa Fe.
El PJ reunió a dirigentes que venían enfrentados para ordenar una estrategia común frente al avance oficialista. José Mayans y Germán Martínez encabezaron una convocatoria de la que participaron Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y varios gobernadores. La defensa de las PASO quedó entre los pocos puntos capaces de sentar en una misma mesa a sectores que todavía mantienen diferencias de fondo.
El peronismo necesita impedir que la cuenta libertaria cierre. La oposición busca reunir 36 votos en el Senado para bloquear la reforma y también mira hacia Diputados, donde necesitaría 129 legisladores para sostener la misma estrategia. La disputa pasa por los gobernadores y los bloques provinciales que acompañaron al Gobierno en otras leyes, pero que ya mostraron capacidad para desmarcarse cuando sus intereses locales entraron en juego.