El gobierno bonaerense y el porteño trabajan en forma conjunta en un esquema de mayor control en los accesos y en el transporte público que conecta la provincia y la ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de prevenir picos de contagios como consecuencia del traslado de personas desde un distrito a otro.
Así fue confirmado ayer por el gobernador Axel Kicillof, quien además pidió “no politizar” ni buscar generar “discordia” con la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, a partir de la flexibilización de la cuarentena obligatoria dispuesta por la ciudad la semana pasada.
En declaraciones a Canal 13, el mandatario provincial planteó que la idea en la que se está trabajando es que “entre ambas jurisdicciones sólo se movilicen los considerados trabajadores esenciales”.
“La Ciudad marchó hacia una apertura del comercio muy grande que la provincia no hizo. La mitad de los trabajadores son de la provincia, entonces la idea es que en ese ida y vuelta no haya intercambio de virus”, explicó Kicillof.
Argumentó que en la ciudad “hay más de 100 contagios cada 100 mil habitantes” y que en la provincia “esa cifra se reduce a 15” y, aunque remarcó que en Caba “hay una circulación mayor de la Covid-19”, el gobernador bonaerense pidió no “politizar” ni generar “discordia” en torno a esos guarismos.
Es que en los últimos días, intendentes del Amba habían planteado objeciones a la reapertura en la ciudad de locales comerciales por el hecho de que muchos de esos negocios tienen entre sus empleados a habitantes del conurbano, que deben transitar desde uno y otro distrito para trabajar.
En este marco, Kicillof volvió a rechazar la posibilidad de flexibilizar la cuarentena en su distrito y planteó que hasta ahora la única opción a analizar es el “pedido de cada intendente a autorizar el comercio sólo barrial”.
“No se puede volver a la normalidad. Es un sueño, una fantasía, un suicidio colectivo porque no existe más esa normalidad porque el virus está circulando y si bien se puede contener, no se lo puede controlar”, remarcó más tarde durante una visita a la planta de Volkswagen, que compartió con el presidente Alberto Fernández.
Allí, volvió a marcar la necesidad de “extremar las medidas sanitarias y reactivar el sector productivo sin correr riesgos excesivos mientras que la población de riesgo y todos los que puedan se queden en sus casas”.
La ministra de gobierno bonaerense, Teresa García, también rechazó hoy que esté bajo análisis un eventual “aislamiento” de la provincia con respecto a la ciudad, pero reconoció que existe preocupación por el mayor flujo de tránsito que se advierte “en la avenida General Paz, en la Panamericana y en la autopista Buenos Aires-La Plata”.
“Si no reforzamos el control en los accesos, difícilmente sabremos si las personas que vienen en el auto tienen el permiso de circulación para actividad esencial”, precisó.
García rechazó que existan tensiones entre el gobierno bonaerense y el porteño y atribuyó las diferencias a situaciones “lógicas” que tienen que ver con que “cada jefe de distrito determina abrir o cerrar actividades en beneficio o cuidado de su provincia”.
“Cuando Horacio Rodríguez Larreta dice que va a abrir las actividades, el gobernador Axel Kicillof planteó que va a cuidar traslados y accesos porque no quiere que haya contagios en los distritos del conurbano”, expuso y opinó que, “aparentemente, esa postura firme de ambos fue interpretada como un problema político”. “Nada más lejos de eso: la Ciudad de Buenos Aires y la provincia vienen trabajando desde el primer día”, enfatizó García.
Habrá más controles en accesos y transporte para llegar a CABA
Lo analizan Kicillof y Larreta con el objetivo de prevenir picos de contagios por el traslado de personas de un distrito a otro. La idea es que se movilicen solo trabajadores esenciales