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OPINIÓN

Cuando se superan los límites: una de cal y otra de arena

por Sergio Abrate s.abrate@pilaradiario.com
Por Sergio Abrate 13 de junio de 2018 - 00:00

Las tensiones entre el periodismo y la clase política, sobre todo la que ejerce el poder, es inherente a nuestra actividad. Es natural que ambos sectores entren en conflicto. Justamente es tarea del periodismo publicar aquello que alguien no quiere que salga a la luz. Cada periodista con su estilo y forma. Pilar no escapa a esta lógica.
Ejerzo el periodismo desde 1988. Tuve esas tensiones con todos los intendentes que pasaron desde entonces. Con Telmo Pérez, con Alberto Alberini, con Sergio Bivort, con quien a pesar de la dureza de la crítica que ejercí contra su gobierno, no dejaba de invitarme a su despacho a tomar unos mates y hablar de política.
Las tuve con Humberto Zúccaro y vaya que si las tuve. Incontadas veces, digámoslo, nos cruzamos fuerte. Se enojaba, pataleaba, insultaba. A los tres días llamaba con su voz ronca y decía, “discúlpame, estuve mal, me calenté”.
Pero algo cambió con Cambiemos. El lunes, un grupo de periodistas de otros medios colegas y yo, hemos sido objeto de una campaña de difamación que incluyen ya no ataques a la tarea que realizamos sino de tipo personales.
La embestida incluyó una cadena de correos electrónicos que recibieron primero funcionarios municipales y más tarde gran cantidad de empleados de la comuna. Campaña que más tarde se extendió en cadena de WhatsApp.
Además de burda, falaz y con tramos que parecen un sketch de Capusotto, dicha campaña tiene otra característica. Fue instrumentada desde el interior del mismo gobierno y obra de un secretario muy cercano al intendente. Operatoria que tiene un costo monetario y, sí claro, que se paga con el dinero de los contribuyentes.
En Pilar, en general, siempre nos dijimos las cosas de frente. En mi programa de radio hablo de frente, en este diario que tengo el honor y la responsabilidad de dirigir, no nos escondemos detrás de un mail ni detrás de cadenas de WA. Comunicamos de frente, con aciertos y errores.
Desde la llegada de Cambiemos a Pilar, algo cambió. Operaciones de todo tipo, como la de las últimas horas, supuestas pinchaduras de teléfonos que luego hacen circular por WA. Aprietes. Pero nadie da la cara. Cobardía en su estado más puro. 
Parafraseando a Mauricio Macri en aquel debate presidencial ¿En qué te haz convertido Pilar, en qué te han convertido? Como pilarenses asistimos al triste espectáculo de ver como funcionarios de los que poco sabemos y lo que sabemos no es algo que alguien incluiría en su currículum, utilizan estas prácticas intimidatorias, difamatorias y atraviesan todo límite que como ciudadanos de Pilar hasta entonces desconocíamos.
De las acusaciones, nada diré. Siempre me manejé con transparencia y cordura personal y profesional. Oyentes y lectores pueden dar fe de eso. Saben quién soy, quién es mi familia, quienes son mis amigos, cómo me he manejado siempre en la vida y en la profesión. Puede agradar mi forma o cambiar de dial.
Ahora, el funcionario que está detrás de esta maniobra ¿puede decir lo mismo? ¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su pasado político? ¿De la mano de quién llegó al distrito? ¿Cómo hizo para que su patrimonio evolucionara en estos pocos meses de gobierno? ¿Puede mostrarlo? ¿En serio puede mostrarlo?
Lo dije hace seis meses. Lo repito ahora. Algunos personajes que rodean a Ducoté son su gran error. El misterio radica en que un intendente que pretende ser la nueva política, apele a los actores más rancios de lo que ningún pilarense de bien quiere para el lugar donde está criando y educando a sus hijos. 

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