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Secretos en reunión

24 de mayo de 2015 - 00:00

Con trampa (foto)
El intendente Humberto Zúccaro dedicó buena parte del discurso que dio durante la entrega de subsidios a entidades para elogiar al cura Tomás Llorente, presente en la sala. El sacerdote español es, desde hace décadas, referente de la localidad  de Manuel Alberti, y no solo en materia religiosa. El intendente recordó cómo durante sus 12 años de gobierno, Llorente fue un insistente solicitante de mejoras para su comunidad. Y no evitó pintarlo como un opositor duro e influyente durante sus primeros tiempos, sobre todo en la elección que inició la era Z, en el 2003.
Durante su discurso, Zúccaro contó una anécdota para graficar la relación. En ese momento, dijo, el pattista Esteban Reynal, oriundo de Alberti, era el favorito de Llorente. “A mí no me quería nada”, admitió Zúccaro, ante la sonrisa pícara del cura. Y ahí fue cuando captó todas las miradas con una frase ambigua: “Le tuvimos que hacer trampa para ganar”. Aunque enseguida aclaró: “Hablamos con los hermanos evangélicos”.


Súper agente
Una vieja (mala) costumbre parece haberle jugado en contra a un dirigente político local. Es que el hombre tiene el vicio de grabar sus conversaciones privadas sin que su interlocutor lo sepa. Pero como una suerte de Maxwell Smart de la política local, sus métodos siempre terminan por ser descubiertos. En las últimas semanas, esa situación le habría terminado por cerrar las puertas de una alianza que venía gestando con otro sector político. La próxima, tendrá que recurrir al cono del silencio.

 

 


Carteles
La situación se repite en cada campaña. Pintadas que se tapan, afiches que duran lo que un suspiro y denuncias. Este año, los cruces tienen dos protagonistas excluyentes: el zuccarismo y el molinismo que, trabajando juntos hasta el 2013, ahora prueban lo que las malas traducciones del cine nos describieron como “una dosis de su propia medicina”. La última denuncia partió del molinismo que, video mediante (foto), mostró a un supuesto empleado municipal despegando carteles en horario de trabajo


Cenador
Como forma de recaudar fondos para su campaña, el sciolista José Molina organizó una cena. El dirigente (¿ex senador y ahora cenador?) puso un valor de 5 mil pesos a cada tarjeta. Según los organizadores, hubo unas 300 personas en el salón de Puro Pilar, de las cuales poco más de la mitad (unas 170) pagaron su entrada, mientras que el resto fueron en calidad de invitados. Esa situación habría generado cierto malestar entre algunos que pagaron al enterarse que su vecino había ido gratis.

 


Promesas
Una situación enojosa se vivió el viernes en el obrador municipal de Pilar. Un vecino llegó poco antes del cierre de las oficinas y, muy ofuscado, se plantó en la puerta impidiendo la salida de empleados y funcionarios. Su reclamo era que el subsecretario de Obras Públicas, José Kastelic, le diera una explicación por el incumplimiento de una promesa. Finalmente, el funcionario se apersonó en el lugar, aunque lejos de calmar los ánimos, su reacción habría sido tan dura como la del vecino..

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