La asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) reiteró ayer en Pilar su “preocupación” por lo que consideró el avance del narcotráfico y el aumento del consumo de drogas en el país, y reafirmó la “gran aceptación de la propuesta del papa Francisco a una iglesia abierta” aunque calificó como un “desafío” llevarla a “la práctica pastoral”, de cara al Sínodo de la Familia.
Así lo manifestaron en la tercera jornada de la asamblea, que comenzó el lunes en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera de Pilar y que concluirá el sábado, bajo la conducción del presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo.
“Los obispos plantearon su fuerte preocupación por el aumento del narcotráfico y el consumo de drogas, sobre lo cual conversaron a partir de la realidad que constatan en diversos puntos del país”, informó la oficina de prensa de la CEA.
Por otra parte, los obispos también se mostraron preocupados por la situación de los cristianos en Medio Oriente, ante la disertación que escucharon del obispo de la Eparquía Freco-Melquita, monseñor Ibrahim Salameh, quien manifestó la “indiferencia de gran parte del mundo a esta situación, excepto por las declaraciones del papa Francisco y otros referentes internacionales”.
Otro tema que analizó el Episcopado en la jornada de hoy fue el próximo Sínodo de la Familia, convocado por Francisco y que se realizará en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de este año, que incluye el análisis de temas como los divorciados en una nueva unión y la atención pastoral de los homosexuales.
Los obispos analizaron los resultados de la encuesta que se realizó entre las diócesis argentinas -y que el papa Jorge Bergoglio envió a todos los Episcopados del mundo-, cuyos resultados ya fueron entregados a la Santa Sede y servirán de base para las deliberaciones de los participantes del sínodo.
“Hay una gran aceptación de la propuesta del papa Francisco a una iglesia abierta y en salida pero se evidencia el desafío de cómo hacerlo en la práctica pastoral”, según informó la oficina de prensa.
En la última asamblea de noviembre, los obispos recibieron la confirmación de que Francisco no vendría a la Argentina en julio de 2016, para el Congreso Eucarístico Nacional que se realizará en Tucumán y los festejos del Bicentenario de la Independencia, aunque quedó la puerta abierta para una probable visita hacia fines de ese año, pero que aún no cuenta con confirmación oficial.
Preocupa a los obispos el avance del narcotráfico
Se refirieron al aumento del tráfico y el consumo de drogas. Compartieron miradas sobre lo que pasa en diversas regiones del país. Apoyaron la idea de una Iglesia abierta que busca el Papa.
La CEA le envió una carta de salutación al Papa Francisco, en la que le agradecen la convocatoria al Año Santo Extraordinario de la Misericordia.