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Historias de transiciones en Pilar

Pasaron siete intendentes desde el retorno de la democracia. En la mayoría de los casos, los traspasos fueron en paz. El más crítico, el de Bivort a Zúccaro. El actual, el más acordado.
9 de diciembre de 2015 - 00:00
Por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com

En pocas horas, Pilar vivirá después de más de una década un traspaso de mando entre dos intendentes, cuando Humberto Zúccaro deje el cargo en manos de Nicolás Ducoté.
Entre polémicas sobre bastones, bandas, Congreso y Casa Rosada, el distrito también tiene sus historias de transiciones, algunas ordenadas y otras no tanto. Tal es así, que desde 1983 solo tres jefes comunales le pasaron el sillón de Lorenzo López a un intendente electo luego de haber completado su mandato.

Retorno
La dictadura se terminaba y los pilarenses volvían a sentir la agradable brisa de la democracia. El 30 de octubre de 1983, Luis Lagomarsino fue elegido intendente de Pilar y desde ese momento junto a Ricardo López Herrero (intendente de facto) se preparó la asunción, en diciembre.
En ese entonces, la tradición decía que al intendente electo había que ir a buscarlo a su casa, y de ahí caminar a la municipalidad para que asuma. Pero Luiso  prefirió la casa de sus consuegros, en Rivadavia e Independencia, caminando las dos cuadras que lo separaban del Municipio rodeado de vecinos eufóricos.

Turbulencia
En 1987 Luis Lagomarsino fue reelegido con comodidad, y el sábado 12 de diciembre se realizó la jura y asunción de su nuevo mandato. Sin embargo, ocurrió lo inesperado: el caudillo falleció dos días más tarde, luego de complicaciones coronarias que se tornaron irreversibles. El pueblo quedaba huérfano de su líder.
Ante un clima de estupor, su cargo fue ocupado por Rubén Tronchet –primer candidato a concejal-, pero lo ocurrido fue comparable a lo que sucedió en 2001, en cuanto a las turbulencias y los cambios de nombres.
En mayo de 1988, por decisión del Concejo Deliberante fueron destituidos de sus cargos el intendente Tronchet y los concejales Carlos Capel y Edgar Aumenta.
En febrero, Tronchet y Capel habían sido detenidos acusados del delito de cohecho, ante la posible instalación de un bingo. La denuncia fue realizada por el por entonces concejal Tomás Pérez Bodria y el escándalo fue incluso tratado por los medios nacionales.
En ese clima enrarecido asumió Carlos Di Meola, tercer concejal de la lista, del que también se pedía su destitución. Finalmente, ese momento llegó meses más tarde y el nuevo intendente fue Jorge Telmo Pérez, El Pampa, cuarto edil del listado.
De esta manera, Pérez completó hasta 1991 el mandato de Lagomarsino. Ese mismo año se presentó como candidato y ganó la intendencia de Pilar holgadamente.

Ordenados
Tras ser elegido intendente, Jorge Telmo Pérez dejó el puesto en 1993 para asumir como diputado nacional, comenzando así una extensa carrera en el Legislativo: ahora, el nuevo jefe comunal era Alberto Alberini, primer concejal del oficialismo.
Alberini completó el período y ganó las elecciones de 1995. Por eso, recién cuatro años más tarde se realizó la primera transición “normal” desde la vuelta de la democracia: le traspasó el mando a Sergio Bivort, de Alianza Frente por el Cambio. La transición fue fría, sin grandes denuncias ni cruces.
A su vez, Bivort le dejó su lugar a Humberto Zúccaro en diciembre de 2003. En este caso, se recuerdan críticas del electo hacia la administración saliente, con la frase “Pilar está en coma 4”.
Pero en estos días se vivió una situación inédita: equipos de Nicolás Ducoté trabajando a la par junto a los de Zúccaro durante la transición, algo que hasta el momento jamás había ocurrido, menos entre gente de diferentes partidos.
En los últimos doce años, dos reelecciones sucesivas impidieron vivir la experiencia de este viernes, cuando en Pilar jure un nuevo intendente. 

7
intendentes tuvo Pilar a partir de 1983, desde Luis Lagomarsino hasta Humberto Zúccaro.
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