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El Papa advirtió a los obispos contra el “clericalismo de mercado”

Lo dijo en una carta a los prelados argentinos reunidos en Pilar. Llamó a la Iglesia a “salir del encierro” a pesar de los riesgos. Pidió que recen por él. El cónclave seguirá hasta el sábado.
18 de abril de 2013 - 00:00

El Papa Francisco les pidió ayer a los obispos de la Iglesia argentina que salgan hacia las “periferias existenciales”, no se encierren en la “autorreferencialidad” y no se dejen llevar por “los oropeles de la mundanidad, del dinero y del clericalismo de mercado”.

Así se los expresó en una carta enviada desde el Vaticano a la asamblea plenaria de obispos, reunida en la casa de retiros “La Montonera” de Pilar, desde el lunes y hasta el próximo sábado, encabezados por el titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, quienes irán el viernes a la Basílica de Luján a celebrar una misa de acción de gracias por el Papa argentino.

“Queridos hermanos: van estas líneas de saludo y también para excusarme por no poder asistir debido a ‘compromisos asumidos hace poco’ (¿Suena bien?)”, comenzó en tono de humor la misiva a sus antiguos pares.

En el texto, Francisco les pidió a los obispos argentinos que sus trabajos en la asamblea plenaria “tengan como marco referencial al Documento de Aparecida y Navega mar adentro” y que centren su preocupación en “crecer en la misión continental en sus dos aspectos: misión programática y misión paradigmática”.

“Debemos salir de nosotros mismos hacia todas las periferias existenciales y crecer en parresía. Una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente”, graficó.

En ese marco, dijo que prefiere “mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma” y agregó que “la enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencia; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio”.

“Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar ‘la dulce y confortadora alegría de evangelizar’”, añadió quien fuera dos veces titular del Episcopado argentino.

 

Sin resentimiento

Francisco les deseó asimismo a los prelados esa “alegría”,  que los salva del “resentimiento, de la tristeza y de la soltenoría clerical”, que los “ayuda a ser cada día más fecundos, gastándonos y deshilachándonos en el servicio al santo pueblo fiel de Dios; esta alegría crecerá más y más en la medida en que tomemos en serio la conversión pastoral que nos pide la Iglesia”.

“Gracias por todo lo que hacen y por todo lo que van a hacer. Que el Señor nos libre de maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y del ‘clericalismo de mercado’”, añadió.

Por último, termina la carta con uno de sus pedidos  habituales: “Les pido, por favor, que recen por mí, para que no me la crea y sepa escuchar lo que Dios quiere y no lo que yo quiero. Rezo por ustedes”.

Los obispos también recibieron otra misiva de parte del  nuncio apostólico, monseñor Emil Tscherrig, quien aseveró que la asamblea plenaria que transcurre en Pilar es “histórica” porque “uno de ustedes, un hermano y compañero, un ex presidente de esta Conferencia, ha sido elegido Obispo de Roma y Sucesor de Pedro” y los felicita por la “gracia y el honor que el Señor de la Iglesia ha concedido al Pueblo de la Argentina”.  

 

El dato

Tras la difusión el martes de una declaración sobre los proyectos de reforma judicial que están siendo debatidos en el Congreso, los obispos decidieron no dar ninguna otra declaración pública sobre temas de actualidad, en el marco de la asamblea que concluirá el sábado al mediodía.

 

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