Una familia de comerciantes pilarenses vivió una tarde de terror, cuando dos delincuentes se hicieron pasar por clientes e ingresaron al local, que está conectado con la vivienda, para luego asaltarlos.
Asalto en una florería del centro
El hecho ocurrió en la tarde del miércoles, cerca de las 16, en la florería ubicada junto a la casa de sepelios Ponce de León, en la calle Pedro Lagrave al 800. En ese momento se acercó al local un hombre que simuló ser un cliente: cuando el propietario abrió la puerta (siempre está con llave), sacó un revólver y se lo apoyó en la cintura, ingresando un segundo ladrón, también portando un arma de fuego.
El hombre fue obligado a pasar a la parte trasera del local, donde está su casa. En ese momento, en el lugar se encontraba otro adulto y los nietos del dueño de casa, una adolescente de 17 años y un pequeño de apenas 3 años y medio. Todos fueron obligados a encerrarse en una habitación.
Sin embargo, mientras se desarrollaba el asalto llegó una de las hijas del dueño (embarazada de 4 meses y mamá del niño de 3 años), quien también fue amenazada por los ladrones.
De acuerdo a la fuente consultada por El Diario, los delincuentes tenían entre 35 y 40 años, y ambos estaban tatuados en sus brazos. Constantemente pedían “fierros” (armas) y dinero. “Es la primera vez en 40 años de trayectoria que pasa algo así”, expresó la misma fuente.
Finalmente, luego de revolver todo lo que encontraron a su paso, se llevaron dinero de la caja, algunos efectos personales y teléfonos celulares; para luego escapar en el Fiat Palio de la mujer.