Después de una semana de agonía en el Centro Médico Fitz Roy, de Capital Federal, en la madrugada de ayer, cerca de las 2.30 de la mañana, falleció Érika Perezlindo (25), la oficial de la Policía Local que fue atropellada el domingo pasado por un automovilista que conducía en estado de ebriedad.
Los restos de la mujer, madre de dos nenas de 4 y 7 años, fueron velados en la cochería Ponce de León, ubicada en P.Lagrave 843 y a las 15 se le dio cristiana sepultura en el Cementerio Central de Pilar, sito en Lorenzo López y Estanislao Zeballos en donde familiares, amigos y compañeros de trabajo le brindaron el último adiós.
Tras el deceso de la joven, vecina del barrio Luchetti de Villa Rosa, la carátula de la causa cambió de Lesiones Culposas Gravísimas a Homicidio Culposo. El acusado, Diego González (33), que manejaba a gran velocidad y con 1,99 de alcohol en sangre fue llamado a declarar el luens pasado, tras el trágico hecho, pero se negó. De acuerdo a lo que indicaron fuentes oficiales, esta semana, y ante el cambio de carátula, se lo volverá a citar.