Golpeó a su ex pareja, le robó la beba y se terminó suicidando

Interceptó a la mujer cerca de la estación. La llevó a su casa para quitarle a la hija de ambos, de 7 meses. En la huída, se tiroteó con la policía. Al verse rodeado, se disparó en la boca.

17 de noviembre de 2015 - 00:00
Un hombre que estaba cumpliendo una condena por robo, golpeó a su expareja en plena calle, le quitó a su hija y escapó. Más tarde, se tiroteó con la policía para finalmente morir al dispararse un tiro en la cabeza. El sujeto estaba cumpliendo una condena en una penitenciaría bonaerense en la cual gozaba de un régimen de salidas transitorias. Sin embargo, no había regresado desde su última salida, por lo cual contaba con un pedido de captura.
Fuentes policiales afirmaron que el hecho se desencadenó cerca de las 22 del domingo último en Manuel Alberti. Una mujer de 30 años de edad transitaba por inmediaciones de la estación de trenes de la localidad llevando en un cochecito a su beba de 7 meses.
Fue en ese momento que su paso fue interceptado por su expareja, identificado por la policía como Martín Durio, también de 30 años. En primer lugar, el hombre le mostró una pistola que llevaba en su cintura, obligándola a que lo acompañara hasta una casa ubicada en Yrigoyen y Mitre. Una vez allí, el individuo le sacó la criatura y para que no se resistiera le aplicó varios golpes de puño en el rostro dejando a la mujer casi desvanecida.
Sin embargo, cuando la víctima intentó incorporarse, el sujeto le disparó en dos oportunidades con el arma de fuego que tenía, aunque sin llegar a herirla, para finalmente darse a la fuga con la beba.
La mujer alcanzó a pedir auxilio a tres integrantes de la Policía Local, quienes comenzaron a perseguir al individuo mientras alertaban a efectivos del Comando de Prevención Comunitaria.
Precisamente estos llegaron a un domicilio ubicado en Presidente Perón al 1100, en donde el sujeto había ingresado con la beba. Allí se le ordenó que se entregara y que no le hiciera daño a la pequeña. Lejos de acatar, comenzó a disparar contra los policías.
En ese momento el sujeto resultó herido en su pierna derecha pero continuaba disparando contra los uniformados. Después de una pausa de unos minutos y cuando la policía ya había rodeado toda la cuadra, el delincuente abandonó a la criatura y continuó su huida logrando escapar por otras casas vecinas, hasta llegar a una obra en construcción.
Siempre rodeado por más policías, hizo su aparición un hombre de 39 años que solicitó dialogar con el atrincherado, ya que dijo ser su amigo. Al ingresar al interior para tratar de lograr que se entregara, se escuchó un grito diciendo “no voy a volver a la cárcel” y fue el propio amigo que observó cómo Durio se llevaba el arma a la boca descerrajándose un disparo del arma que tenía en su mano derecha. Así se desplomó, cayendo boca arriba y muriendo minutos después.
La policía secuestró el arma empleada por el suicida. Se trata de una pistola marca Ballester Molina calibre 11.25 que tenía tres proyectiles intactos además de encontrarse varias cápsulas servidas del mismo calibre en los alrededores.
Su expareja y madre de la beba, lo había denunciado por violencia de género en el Tribunal de Familia de Pilar por lo cual tenía una restricción perimetral y prohibición de acercarse a ella y a la hija de ambos. La causa fue caratulada como “suicidio” e interviene la Unidad Funcional de Instrucción Nº 3 de Pilar a cargo de Gonzalo Acosta. 
 
Prófugo
El delincuente fallecido estaba cumpliendo una condena por robo calificado en la Unidad Carcelaria Nº 41, pero tenía salidas transitorias. Sin embargo, hacía dos meses que era buscado ya que no había regresado al penal. 
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