García: "El dolor va por un lado y las responsabilidades por otro"

 El conductor que atropelló y mató un ciclista en Panamericana envió un comunicado bajándole el tono a sus declaraciones del último miércoles. Aseguró que sigue a disposición de la familia Rodas.
viernes, 27 de septiembre de 2013 · 00:00

Tras los desafortunados dichos de Pablo García frente a varios medios que lo abordaron en la puerta de su casa el último miércoles, en los que se refería a Reynaldo Rodas -el ciclista que atropelló y mató en Panamericana- como “el muerto”  y tras asegurar que “no puedo pedir perdón por algo de lo que no me siento responsable”, en las últimas horas del día de ayer envió un comunicado  solidarizándose con la familia.

El locutor de 28 años en febrero último atropelló y mató a un hombre que circulaba en bicicleta por la Panamericana y llevó su cuerpo incrustado en el vehículo por 17 kilómetros, aseguró que seguirá “acompañando el dolor de la familia” y lamentó que Reynaldo no pueda ver crecer a su hijo.

“Vivo y viviré con un intenso sufrimiento que me acompañará el resto de mis días”, aseguró pero aclaró que “el dolor va por un lado y las responsabilidades por otro” y que estas últimas “las dictaminará la justicia”.

En cuanto a la maniobra de llevar incrustado el cuerpo, aseguró que respondió a un estado de shock: “sólo pude discernir que en los peajes había autoridades que podían ayudar en esa trágica situación”.

En las líneas, negó informaciones inherentes a la causa, por ejemplo que Rodas estuviera circulando por la banquina y que él manejara a alta velocidad, y aclaró “no ser una especie de roca humana”. Finalmente desmintió haber vuelto a manejar desde que se produjo el accidente: “luego de lo ocurrido no puedo siquiera concebir ponerme al frente de un vehículo”.

 

Texto completo del comunicado:

Algunos pensarán que estas líneas son producto de consejos de mis abogados o incluso redactadas por ellos, para otros llegarán tarde. A ambos les digo que son mis más sinceros sentimientos y que si no lo hice antes fue porque no estaba preparado. ¿Es criticable? Sí. ¿Es comprensible? Creo que también.

Gracias por leerme y a los que lo hagan públicamente les pido encarecidamente lo hagan por completo y sin recortes tendenciosos.

Ante las opiniones de indignación que derivaron de mis declaraciones, en especial sobre la de "no puedo pedir perdón por algo de lo que no me siento responsable" quisiera hacer algunas aclaraciones. En principio, que sigo y seguiré acompañando el dolor de la familia Rodas, y el mío propio, por el fatal desenlace del accidente que protagonizamos junto a Reynaldo, quién lamentablemente no podrá ver crecer a su hijo, y es lo irremediable de este suceso. Vivo y viviré con un intenso sufrimiento desde aquel 17 de febrero, dolor que me acompañará el resto de mis días. Renuevo mi compromiso deponerme a disposición de la familia Rodas para cuanto pueda. Pero el dolor vapor un lado y las responsabilidades por otro. El tormento de la familia y el mío sólo lo conocen nuestros corazones. Las responsabilidades las dictaminará la justicia.

Por otro lado y esto es para los que me tildan de soberbio e insensible, es difícil, casi imposible, mostrar lo que uno siente ante movileros que más que preguntar lo que hacen es juzgar, increpar y dar por cierta información que es por lo menos incorrecta. Por ejemplo que Reynaldo iba por la banquina y que yo manejaba a alta velocidad. Dos datos que se refutan en el expediente por peritos oficiales. Entiendo las parcialidades de algunos periodistas, son inherentes a la profesión, lo que sigo sin entender, salvo por ser "hijo de", es el encono que hay sobre este caso en especial, cuando lamentablemente hay decenas de las mismas características por día. Y aún peores, ya que los que atropellan huyen abandonando a la víctima librada a su suerte. Que haya trasladado 17 kilómetros el cuerpo de Reynaldo responde a que en mi estado de shock sólo pude discernir que en los peajes había autoridades que podían ayudar en esa trágica situación.

Insisto, no soy una especie de roca humana a la que le pasó por el costado un hecho que acompañará mi conciencia por el resto de mis días. Soy padre de dos hijas y como todos los padres sufro el miedo de que se queden sin contención y sustento. Por eso puedo imaginar el pesar de Rodrigo, el hijo de Reynaldo. Lo sé también porque la madre me dijo que eran muy unidos.

Es mi deseo que de una vez por todas se deje sometido al análisis de los jueces la cuestión de la responsabilidad, que no voy a debatir por este medio, y dejo en manos de los abogados, por respeto a la familia Rodas y a mí mismo, y para evitar que se tergiversen mis dichos.

Por último quiero desmentir que haya estado manejando o siquiera sentado frente a un volante desde el día del accidente. Tengo prohibido conducir. No violaría de ninguna manera esa determinación, como no lo hice con ninguna indicación de la justicia, sin mencionar que luego de lo ocurrido no puedo siquiera concebir ponerme al frente de un vehículo.

 
 

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