Comercios a metros de la plaza acosados por robos y vandalismo

Se produjeron varios hechos en las últimas semanas. En la mayoría de los casos son más costosos los daños que provocan los ladrones que los elementos robados. El último fue el domingo en una pizzería.
 
martes, 5 de marzo de 2013 · 00:00

En la madrugada del domingo, ladrones ingresaron a la pizzería Tío Sece, ubicada sobre la calle San Martín (a pocos metros de Pedro Lagrave), a una cuadra de la plaza 12 de Octubre de Pilar.

Luego de forzar la puerta de la persiana de hierro, rompieron el vidrio de la puerta y lograron ingresar. En el lugar estaba todo desordenado pero solo faltaba el dinero del cambio y la puerta de rejas del comercio.

“Pensé que estaba tirada por acá pero no, se la llevaron”, señaló José Luis, propietario del comercio, quien debió dormir la siguiente noche en el local por miedo a una réplica por parte de los ladrones.

Fue mayor el costo de la reparación de los daños que produjeron los ladrones que el valor de los objetos robados. “Pudiendo llevarse calculadoras, balanza, cortadora de fiambre, no se llevaron nada”, resaltó José Luis, quien brindó detalles del agujero por el que ingresaron los asaltantes: “Supongo que eran chicos porque el tamaño daba, se podrían haber lastimado feo por el tipo de astillas que tenía el vidrio y cómo estaban orientadas hacia arriba”.


Vandalismo, una vez más

Según el propietario de la pizzería, la zona es muy oscura. La copa de los árboles no deja pasar la luz de las luminarias, pero además, en la cuadra de San Martín, entre Tucumán y Lagrave, hay tan solo cuatro viviendas con habitantes estables, el resto son oficinas o comercios que por la noche quedan en solitario.

“A partir de las 12 de la noche el tránsito merma bastante y aparte no pasa nada. La patrulla comunitaria al principio pasaba más seguido”, disparó el comerciante.

El testimonio de José Luis se suma al de otros comerciantes de la cuadra que en el medio de la noche fueron avisados sobre robos en sus negocios. El lunes pasado, quienes lo sufrieron fueron los propietarios de un centro de estética y boutique de 11 de Septiembre entre Lagrave e Yrigoyen.

Cerca de las 21, los asaltantes rompieron la puerta de entrada con una baldosa. Dentro del comercio seleccionaron las prendas más caras y se retiraron dejando un gran desorden. “Hasta que no pongamos rejas no vamos a volver a abrir el sector de boutique”, comentó a El Diario, Marita, dueña del comercio. Finalmente se supo que la banda estaba compuesta por cinco jóvenes de Villa Rosa que fueron detenidos por la policía horas más tarde cuando intentaban ingresar a robar en el colegio Almafuerte, a una cuadra de la boutique. Se pudo recuperar la mercadería robada, pero la propietaria lamenta los daños.

 

 

El dato
En la esquina de Lagrave y 11 de Septiembre hay una garita con un vigilador, sin embargo, los comerciantes aseguran que los robos se siguen cometiendo y que este guardia se ha convertido en la persona que los llama cuando los asaltos en sus negocios ya se han cometido.

 

 

Un comercio debió cerrar por los robos
Una zona muy vulnerable

Los comerciantes sienten que ante la poca presencia policial por las noches, es necesario reforzar las puertas y vidrieras de los comercios. Así lo hicieron los dueños de un kiosco de la calle Pedro Lagrave, casi esquina San Martín.

Hace unas semanas, vándalos entraron al comercio cerca de las 23.30, por un pequeño agujero que hicieron al forzar la reja, minutos antes que el propietario hiciera su recorrido diario por la cuadra para inspeccionar el comercio.

“Nos sacaron las computadoras, plata y cigarrillos”, señaló un empleado. Fue así como debieron cubrir las rejas con una chapa y confeccionar una más resistente para el sector de la puerta que actualmente está ausente: “No la pudimos poner porque sale cara”, dijo el muchacho.

Alertados por los robos anteriores, cuando hay poco movimiento directamente atienden por la ventana de la reja, algo que asombra a una cuadra de la plaza del centro. En el caso de la boutique “La Pasionaria”, de San Martín y Lagrave, según los comerciantes de la zona, sus propietarios cerraron el comercio debido a que sufrieron varios robos en sus pocos meses de vida.

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