Defensa pide la absolución de Arce y su madre por el crimen

Están acusados de haber pagado para matar a la joven esposa del pilarense. La Justicia ya liberó a los procesados por disparar. Mañana hablarán los imputados y luego se conocerá el fallo.
martes, 22 de octubre de 2013 · 00:00

La defensa de José Arce, imputado del crimen de su esposa Rosana Galliano, cometido en 2008 en una casa del barrio “El Remanso”, en el Partido bonaerense de  Exaltación de la Cruz, pidió ayer la absolución del viudo por falta de pruebas.

En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Campana, el abogado Alfredo García Kalb hizo la misma solicitud en favor de Elsa Aguilar (83), madre de Arce (64) y también imputada de haber instigado el homicidio junto a su hijo.

El letrado argumentó que las acusaciones en contra de ambos se basaron en “pruebas ilegales” propuestas por la Fiscalía de Instrucción.

En ese sentido citó como ejemplo el testimonio de una mujer que durante la investigación declaró que escuchó a Arce, Aguilar y los hermanos Paulo (35) y Gabriel Leguizamón (41) -que ya fueron absueltos en el debate- decir que ya tenían “todo arreglado” para cometer el crimen y luego en el juicio admitió que dijo eso porque fue “apretada” en la Fiscalía.

Por ello, tanto el fiscal de juicio, José Luis Castaño; el  abogado del particular damnificado, Roberto Babington; y hoy García Kalb solicitaron que se la investigue a esa mujer por “falso testimonio”.

Otra prueba “ilegal” para la defensa es el testimonio de un  vecino que declaró que encontró una bala en la casa de los Leguizamón y que luego se la guardó hasta que, a través de un amigo, le pidió dinero a la Policía para entregarla como prueba.

García Kalb también consideró que es “falso” el informe de entrecruzamientos de llamados realizado por la Secretaría de Inteligencia (SI) a través del sistema VAIC y que vinculó al ex abogado de Arce, Ramiro Rúa, en el crimen.
“No existen esas escuchas”, dijo a Télam el letrado defensor que solicitó al tribunal un allanamiento a las oficinas de la SI (ex SIDE), donde se llevó a cabo ese supuesto informe.

 

Final

Tras el alegato de García Kalb, el TOC pasó a un cuarto  intermedio hasta el miércoles 30 al mediodía, cuando los imputados podrán hacer uso de sus “últimas palabras”.

La semana pasada, el fiscal Castaño pidió que Arce y Aguilar sean condenados a prisión perpetua como coautores del delito de “homicidio triplemente calificado por haber sido cometido por tres o más personas con alevosía y por el vínculo”.

Castaño también pidió la absolución de los hermanos  Leguizamón -Gabriel estaba acusado de haber sido el autor material del homicidio- por la “debilidad en la citación a juicio” para ambos y dijo que, luego de analizar la prueba, no encontraba elementos como para acusarlos del crimen.

Por su parte, Babington adhirió en todo lo dicho por el  fiscal y sostuvo que “Arce pergeñó el crimen, consiguió el arma, la compró y su abogado, Ramiro Rúa, consiguió a la gente para que maten a Rosana”.

El letrado dijo que “no se sabe quiénes mataron a Rosana”, por lo que solicitó que se reabra la causa y se investigue a Rúa.

A su turno, los defensores de los Leguizamón pidieron el  adelanto del veredicto para con ellos, a lo cual, los jueces Daniel Rópolo, tras consultar con sus colegas, las juezas Elena Bárcena y Raquel Slotolow, hicieron lugar.

Los jueces decidieron absolver a los hermanos, por lo que  ambos le estrecharon la mano a los presentes y salieron caminando de la sala de audiencias.

Durante el debate, Gabriel Leguizamón acusó a José Luis  Belardez, prófugo en esta causa y con quien había sido detenido por un “robo calificado”, como el que en realidad consiguió el arma para que “un paraguayo” se encargara de matar a Rosana por pedido de Arce.

 

El homicidio  

El crimen de Rosana (29) fue cometido el 16 de enero de 2008, en su casaquinta del barrio El Remanso, en Exaltación de la Cruz.

La víctima recibió a las 22.50 un llamado de Arce a su  teléfono celular y, por tener poca señal, se vio obligada a salir de la casa, donde la ejecutaron de cuatro balazos con una pistola.

Desde el inicio de la causa, el entonces fiscal Marcelo  Pernici (ya fallecido) consideró que se trató de un crimen por encargo del viudo con quien la víctima atravesaba un conflictivo proceso de divorcio, financiado por su madre y ejecutado por los hermanos Leguizamón.

 

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