El cómplice del delincuente abatido por el playero de un estacionamiento fue detenido por la policía cuando se presentó a denunciar en una comisaría que había sido víctima de un robo.
En tanto, ayer, al cierre de la presente edición, Carlos Alberto Gómez, el hombre de 57 años acusado de matar al ladrón de 19 de un tiro en la espalda cuando escapaba en una moto tras asaltar el local de Movistar en el centro de Pilar, seguía en la fiscalía. A su vez, fuentes de la investigación estimaban que iba a continuar detenido.
Después del asalto y la pérdida de su cómplice, el segundo delincuente se había dado a la fuga. Fuentes policiales indicaron que intentó hacer desaparecer el rodado arrojándolo al río Luján. Luego se presentó a realizar la denuncia en una sede policial por el supuesto robo de sus pertenencias.
Es que en la mochila que llevaba puesta su cómplice muerto estaban los documentos del fugado. Sin embargo, cuando se presentó ente la policía, automáticamente quedó detenido.
El titular de
Aguilar confirmó que el ladrón descendió de la moto y la dejó caer en el río. Cerca de las 22 del mismo viernes, “se dirigió hasta el destacamento de Agustoni donde intentó realizar la denuncia por la pérdida de su documento de identidad”.
El uniformado explicó que el cómplice del ladrón abatido argumentó que “desconocidos a bordo de una moto y tras amenazarlo de muerte, le sustrajeron la mochila”. Sin embargo, para ese entonces la policía ya tenía su identificación y la relación que mantenía con el sujeto muerto, sumado a los testigos que oportunamente dieron sus características físicas y de la vestimenta que llevaba en ese momento. “Ya con las evidencias concretas, de manera inmediata quedó detenido”, sentenció Aguilar.
El delincuente tiene 21 años de edad, fue identificado como Jonathan Miguel Carrizo y se domicilia en el barrio Agustoni. En cuanto a la moto, se trata de una Motomel de 250 cc de color negra que había sido robada en San Miguel el 26 de noviembre del año pasado.
Qué ocurrió
El viernes por la tarde, un delincuente de 19 años junto a un cómplice robaron dos notebooks y otras pertenencias en el local de Movistar a
Gómez, es encargado de un estacionamiento ubicado en la calle Lorenzo López, a media cuadra del local asaltado. El hombre estaba a punto de ingresar al negocio donde los delincuentes estaban asaltando a los empleados de Movistar.
Al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, aún en la vereda, volvió sobre sus pasos para dirigirse a su lugar de trabajo. Fue allí que la policía estima que tomó un arma de fuego y en la puerta del estacionamiento esperó que pasaran los dos delincuentes.
A los pocos segundos, precisamente uno de los ladrones pasó corriendo. Si bien en principio se creía que el delincuente le había disparado, esta hipótesis fue descartada por la policía, por lo que se complica la situación del playero.
El ladrón siguió su carrera. Ya unos veinte metros después y sobre la misma calle Lorenzo López, fue alcanzado por su compañero con la moto, se subió y ambos iniciaron la huida.
A la distancia, el encargo del estacionamiento le efectuó un disparo que dio en la espalda de uno de los ladrones, quien cayó de la moto y murió poco después. Su cómplice siguió la fuga hasta que anoche cayó tras presentarse ante la policía con una débil cuartada.
El delincuente fallecido fue identificado como Emanuel Varela, de 19 años de edad, oriundo de la provincia de San Luis que actualmente estaba “parando” en el barrio Agustoni igual que su cómplice. Contaba con antecedentes policiales.
El playero disparó con una pistola marca Bersa calibre 380 que habría sido utilizada en el hecho y que tiene un proyectil disparado.
Seguirá detenido por homicidio simple
Confirman que no hubo disparo previo
Hasta el cierre de la presente edición, Carlos Alberto Gómez, el playero detenido por matar al delincuente de 19 años, permanecía en la fiscalía de Pilar donde prestaba declaración. Fuentes de la investigación señalaron que se descartó que el ladrón muerto le haya disparado, lo cual complica su situación judicial. Ante el fiscal, Gómez señaló que el delincuente lo apuntó con un arma.
Sin embargo, la única arma de fuego secuestrada por los pesquisas fue la de Gómez debido a que no hallaron ningún arma de fuego en el lugar del hecho, aunque creen que el delincuente que escapó pudo haberla descartado durante la huída.
La causa está caratulada como “homicidio simple”, delito que contempla una pena de