Una pareja y su beba se salvaron milagrosamente tras volcar su auto

El conductor perdió el control y el auto derrapó más de cien metros con el techo sobre la cinta asfáltica. Los tres ocupantes resultaron ilesos.

21 de febrero de 2012 - 00:00

 

Milagro. El Bora quedó ruedas arriba y no hubo heridos.

 

El accidente ocurrió cerca de las 17 en el kilómetro 57 de la autovía Pilar-Pergamino cuando el conductor de un Volkswagen Bora perdió el control del rodado y volcó.

El vehículo de color negro, derrapó sobre el asfalto, con el techo, más de cien metros.

El coche era tripulado por un hombre de 32 años, que viajaba junto a su esposa y su beba de cinco meses en sentido a provincia.

Según las primeras pericias, el rodado voló y giró, cuando una de sus cubiertas reventó al descender desde la autopista Panamericana. A raíz de esto, el auto chocó contra el muro de contención, de hormigón, que divide ambas manos.

Debido a la gran velocidad con la que se trasladaba el automóvil, derrapó más de cien metros hasta detenerse donde convergen colectora con la autovía.

Milagrosamente todos los ocupantes del vehículo resultaron ilesos. El Volkswagen, era conducido por Lucas Dorado, de 32 años, que al igual que su mujer y su pequeña hija, logró salir del rodado, sin lesiones.

 

“La sacaron barata”

Un hombre que manejaba su auto detrás del Bora presenció el accidente y fue él quien se ocupó de los primeros auxilios sobre los ocupantes del vehículo accidentado: “la sacaron barata”, enfatizó el hombre.

A pesar de ser un feriado y que el tránsito no era considerable, rápidamente personal policial, Bomberos Voluntarios de Pilar y hombres de la Autovía, actuaron rápidamente, para quitar el vehículo de la calzada y asistir a los ocupantes, aunque ninguno presentaba siquiera un raspón.

Según contaron los padres, afortunadamente, la beba se encontraba en el asiento trasero, sentada sobre el babysit, lo que impidió que sufriera golpes.

“No creo en Dios, pero desde ahora voy a empezar a ir a misa”, dijo a El Diario el conductor quien, mirando el estado en que había quedado la trompa y el techo del vehículo, apenas podía creer lo que había ocurrido. Mientras tanto, la gran cantidad de curiosos, que se acercaron a ver el accidente, se mostraban asombrados y no podían creer que la pareja y la beba estuvieran ilesos con la magnitud del impacto.

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