Raid delictivo finalizó con ladrón apuñalado por padre e hijo

Dos delincuentes robaron un auto en Tigre. Detenidos en Pilar, uno de ellos fue liberado poco después. Le fue a recriminar a uno de sus vecinos y terminó muerto de cinco puñaladas.

25 de octubre de 2012 - 00:00

Un joven de 22 años fue asesinado de cinco puñaladas pocas horas después de haber participado de un raid delictivo. Por el hecho, fueron detenidos padre e hijo. Se supone que tras recuperar su libertad, el ladrón fue a recriminarle a los homicidas una supuesta entregada y terminó muerto tras una pelea en plena calle. A su vez, allegados a la víctima intentaron prender fuego la casa de los acusados, pero pudo ser evitado gracias a la intervención de los bomberos.

Voceros policiales dijeron que el hecho comenzó en la noche del domingo, en 25 de Mayo y 20 de Junio de Alberti. Tres delincuentes armados abordaron a un hombre de 26 años y le sustrajeron su camioneta Fiat Fiorino de color blanca (patente FDR 129), dándose a la fuga.

En la mañana del martes, la misma banda asaltó en Ecuador al 3990 de Benavidez, a un automovilista de 33 años a quien le sustrajeron su Chevrolet Aveo de color negro (LBW 595).

A través de la cámaras de seguridad lograron ubicar a los delincuentes en plena fuga, con el auto y apoyados por la Fiorino. Se desató una persecución en la cual los ladrones abandonaron la Fiorino para continuar su fuga a bordo del Aveo.

Así retomaron Panamericana hacia Pilar, logrando evadir a la policía. Pero minutos después, ya en Alberti, el Aveo fue visto por efectivos de la Comisaría 4ª, por lo que comenzó otra persecución.

La misma finalizó en 17 de Agosto y Pueyrredon cuando el coche fue interceptado. Los sujetos continuaron su fuga a toda carrera. Fueron perseguidos a pie por los policías hasta que lograron ser aprehendidos, no sin antes entablar una lucha cuerpo a cuerpo con los efectivos.

Los ladrones fueron identificados por la policía como Jonathan Josué Chasampi, de 22 años, y Alan Rubén Saravia, de 23, ambos domiciliados en Alberti.

En el interior del auto robado se secuestró un revólver calibre 38 marca Colt con seis proyectiles en su tambor, cuatro envoltorios de clorhidrato de cocaína totalizando 41 gramos y dos chapas patente, una correspondiente a un Chevrolet Aveo (JHV 251) y la otra a un Chevrolet Prisma (KLO 192).

La fiscalía de Benavidez se declaró incompetente, labrándose actuaciones en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 3 de Pilar. La causa fue caratulada como “robo calificado, robo de automotores reiterados, portación ilegal de arma de fuego, encubrimiento, resistencia a la autoridad, infracción a la ley 23.737 (de drogas) y aprehensión”.

Sin embargo, según la Justicia, la participación de uno de los delincuentes –Chasampi- en el raid delictivo no tuvo suficientes fundamentos como para que quede detenido –no ocurrió lo mismo con su cómplice Saravia- por lo que después de varia horas, el sujeto de 22 años quedó en libertad.

 

Cómo fue la contienda

Lo fue a buscar, pelearon y terminó muerto

Apenas recuperó su libertad, Jonathan Josué Chasampi, según dichos de los propios investigadores, fue en busca de quien él creía que fue el “buchón” de la policía, y que a través de un llamado al 911, “dio cuenta” de la inminente llegada a la zona de Alberti tanto de él como de su cómplice a bordo del auto robado.

Y justamente encontró al supuesto soplón a metros de su domicilio, en 20 de Junio y Sarratea. Se trataba de José Ureña, un hombre de 52 años domiciliado en el mismo vecindario.

Apenas estuvieron frente a frente y ante testigos, Chasampi comenzó a insultar, acusar y amenazar al hombre en cuestión. En pocos instantes, la agria discusión pasó a los ataques físicos y a los golpes de puño.

Fueron pocos instantes de agresión desenfrenada por parte de ambos sujetos, hasta que en determinado momento Ureña desenfundó de su cintura una cuchilla tipo carnicero -de unos 20 centímetros de hoja- y le asestó al menos dos puñaladas en el pecho a Chasampi.

También habría tomado participación en la pelea el hijo de Ureña, de 21 años. Según testigos, también con otro cuchillo de grandes dimensiones atacó junto a su padre a Chasampi, quien con cinco puñaladas en el tórax -una a la altura del corazón- cayó mortalmente herido en medio de un charco de sangre.

Mientras los atacantes se daban a la fuga, el herido fue trasladado hasta el hospital Federico Falcón de Del Viso, donde llegó sin vida.

Efectivos de la comisaría local comenzaron una búsqueda del padre e hijo, a los que hallaron a pocas cuadras de su domicilio y sin oponer resistencia alguna fueron detenidos y trasladados a una dependencia policial. A su vez se logró ubicar las armas empleadas en el homicidio. 



Intento de incendio  

Horas después de la muerte de Chasampi allegados a la víctima habrían intentado prender fuego la propiedad de los homicidas. La rápida intervención de los Bomberos de Del Viso evitó que la casa fuera destruida totalmente por el fuego. Solo afectó un postigón de madera y un Peugeot 504 que se encontraba estacionado en la parte delantera de la vivienda.

 

 


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