Fénix se olvidó del gol y quedó eliminado de la Copa Argentina

Como local perdió 2-0 ante Claypole. Hizo el gasto, pero le faltó decisión para definir. Y la desesperación le jugó en contra ante un Tambero que aprovechó sus 2 chances para quedarse con la clasificación.
jueves, 25 de octubre de 2012 · 00:00

Fénix vivió una de esas tardes que no querrán que se repita. Sobre todo por la falta de gol que tuvo a lo largo del partido y que lo terminó dejando afuera de la Copa Argentina.

Hizo todo el gasto, pero le faltó decisión para definir la última jugada que le abriera el partido. Y nunca le encontró la vuelta al desarrollo para derrumbar la gran eficacia de Claypole, que llegó 2 veces y se llevó la victoria (2-0) y la clasificación.

 

No encontró el gol

Los primeros 20 minutos fueron un monólogo de Fénix. Es que tuvo el control de la pelota, siempre buscó abriendo la cancha pero falló donde no debe perdonar.

A los 3 minutos, Lionel Fonzalida demoró en acomodarse y Lucas Fregote llegó a tiempo para trabarlo. A los 7’, una bolea de Leonel Bargas cayó cerquita del travesaño y a los 12’, otra vez Fregote desvió al córner el remate de Fonzalida. Y un minuto después, Lucas Nievas salvó en la línea el cabezazo del Perro Bargas.

Fénix era muy superior, pero no lo podía explayar en el marcador. Hasta que a los 19’ llegó el baldazo de agua fría. Indecisiones entre el arquero y los defensores le permitieron a Gabriel Villafañes acertar de cabeza un córner para poner arriba a Claypole en su primera llegada.

De ahí en más, el Águila se desordenó, cegado por ir en busca del empate equivocó los caminos y los nervios le empezaron a jugar en contra, ante un Tambero que, aguantando con dos líneas de 4 bien definidas, le cerró todos los caminos al local.

Salvo un cabezazo de Santiago Bonora, que encontró bien parado a Walter Romero, a los 32’, nunca tuvo claridad en los metros finales para empezar a abrir todas las puertas que cerró con candado la visita.

Encima, a los 35’ y después de perderla en ataque, Claypole metió una contra bárbara. Un pelotazo encontró en soledad a Martín Silveyra, quien desde afuera del área encontró adelantado a Héctor Santillán y la clavó de emboquillada para el 2-0.

¿Sorpresa? Y para muchos sí por como se había dado el partido. Después fue todo desesperación del local, que intentó pero ya estaba muy perdido ante un rival que se defendió ordenado y escalonado.

 

No varió

El complemento no cambió demasiado con un Fénix que iba pero no podía ante la gran muralla llamada Claypole, que aguantó estoicamente la victoria.

Oscar Santángelo puso toda la carne en el asador, poniendo a tres delanteros más: Nicolás Zárate, Ezequiel Hazaña y Mickael Acosta. Insistía y seguía desperdiciando situaciones claras dentro del área como la que tuvo Fonzalida a los 6’, al rematar por encima del travesaño o a los 9’, que pasó cerca del ángulo superior izquierdo.

Con orden, Claypole resistió la fuerza más de empuje que de juego de Fénix. Igual tuvo chances, pero no las capitalizó.

La última esperanza se fue a los 41’, con una media vuelta de Fonzalida que Romero le sacó contra la base del palo derecho.

Los minutos se fueron consumiendo y las esperanzas de Fénix por llegar al empate se agotaron. Claypole hizo su juego y se llevó el premio mayor, aprovechando la ineficacia que tuvieron los de Santángelo.

 

 

 


 

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