Preocupa a comerciantes ola de robos en la zona de la estación

Se produjeron dos este fin de semana y ya son varios en los últimos meses. Están en la zona de influencia de las cámaras de seguridad pero la policía dice que no hay imágenes de los atracos.

martes, 6 de septiembre de 2011 · 00:00

 

Los carteles no sirvieron para disuadir a los asaltantes del kiosco.

 

Los robos menores de punguistas no dejan de ser frecuentes en la zona de la estación de trenes de Presidente Derqui; y más cuando se aglomeran los cientos de pasajeros que parten o llegan de sus trabajos.

Sin embargo, esa delictiva rutina se rompió en el último fin de semana porque en menos de 48 horas fueron asaltados, a mano armada, dos comercios del lugar. Pero eso no termina allí porque en el lapso de los últimos 30 días corrieron con la misma suerte otros dos de las inmediaciones.

El primero de los hechos ocurrió cerca de las 18.30 del viernes último cuando dos sujetos de mediana edad llegaron hasta el kiosco ubicado en la esquina de Eva Perón y Reynaldo Pacheco, neurálgica esquina que está frente a la estación del ferrocarril San Martín.

Esa es una hora pico, pero nada les importó a los delincuentes porque sin ningún prurito le apuntaron con un revólver de grueso calibre a la pareja de empleados. Luego de la amenaza de muerte les exigieron la entrega de la recaudación de la jornada, todas las tarjetas telefónicas, varios cartones de cigarrillos y golosinas.

Las víctimas debieron acceder ante la seria posibilidad de que los ladrones abrieran fuego, y en menos de tres minutos vieron cómo se retiraban con un botín estimado en más de 2 mil pesos. Pese a eso les quedaba una leve esperanza: que hubiesen sido filmados por las cámaras de seguridad instaladas sobre esa importante y transitada intersección.

“En apenas seis meses me asaltaron cuatro veces, hice la denuncia en las primeras dos pero la policía nunca agarró a los chorros, así que en el tercer robo no fui; ahora creí que podían ser vistos en las cámaras pero los policías preguntaron al centro de monitoreo y les respondieron no haber visto nada raro”, comentó a El Diario quien sufriera seis delitos similares en tan escasos meses.

A consecuencia del último robo optó por colocar grandes carteles con los que intenta desanimar a los malhechores. Por ejemplo, uno de ellos dice “Este comercio cuenta con buzón de seguridad y la llave no se encuentra aquí”,  y otro apela al clásico “Sonría, lo están filmando”.

 

Otro más

El segundo atraco ocurrió exactamente sobre la vereda de enfrente, pero el sábado. Desde hace unos tres meses abrió allí una nueva sucursal de las perfumerías “Aromas”. Era la 1.30 cuando un hombre de unos 30 años, y bien vestido, ingresó para recorrer las góndolas y tomar dos champúes. Llegó hasta la caja simulando querer pagarlos y cuando el empleado la abrió para cobrarle no dudó en apuntarle con una pistola para asegurarle que lo mataría si no le daba todo el dinero.

Así el trabajador fue despojado de una suma importante en menos de un minuto, mientras que el delincuente salió del local, sin apresurarse, para entremezclarse con la gente y finalmente desaparecer.

La historia es muy similar a la del kiosquero. “Esta es una zona clave, hay mucho chorro que baja del tren, mucho punguista que arrebata carteras o celulares y escapa en otro tren o hacia el barrio Monterrey, supuse que la cámara de seguridad habría registrado al chorro, pero cuando hice la denuncia en la comisaría los agentes chequearon si había alguna imagen del tipo cuando entra o sale, pero les dijeron que no se había visto nada raro”, comentó uno de los empleados del comercio.

Pero la seguidilla de atracos no termina allí porque otro comercio de la misma firma que está a escasos 100 metros del primero, más precisamente sobre Eva Perón e Iparraguirre, fue asaltado por dos sujetos con armas de fuego dos veces en los últimos 60 días.

Y, pese a que se cometieron en horas diurnas, en ninguno de los casos la comisaría fue alertada por las cámaras de seguridad, ni tampoco había rondas policiales que pudieran detener a los malvivientes.

“Estamos a la deriva, y los nuestros sólo son algunos de los varios ejemplos que hay en estas cuadras cercanas a la estación”, afirmó otro comerciante que, por temor a represalias, prefirió no relatar lo que le sucedió en el asalto sufrido hace escasos 15 días.

 

Opinión

¿Y las cámaras?

No es la primera vez que quien denuncia un robo acude a las promocionadas cámaras de seguridad para al menos intentar desentrañarlo. Pero tampoco es la primera vez que los “ojos electrónicos” no registran estos hechos, pese a estar en su zona de influencia. Un sistema que busca hacer prevención y no la hace y que tampoco se puede utilizar con el hecho ya consumado, ¿Sirve?

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