El fiscal pidió 9 años de prisión para el policía Oscar Benítez

Los testigos y sus compañeros de procedimiento complicaron la situación del acusado. El marido de la víctima esperaba una pena mayor por parte de la Fiscalía. El lunes a las 12 se dará a conocer el veredicto.
miércoles, 31 de agosto de 2011 · 00:00

 

El policía Oscar Benítez (der.), junto a su abogado, el derquino Barrionuevo.

 

por Juan Manuel Morales

jmmorales@pilaradiario.com

 

En una sola audiencia llevada a cabo ayer, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 3 de San Isidro escuchó los testimonios y alegatos en el juicio que se lleva a cabo contra el policía Oscar Benítez, acusado del crimen de la vendedora ambulante Sonia Colman, de 44 años.

Tras el debate, el fiscal de juicio Claudio Scapolán, solicitó 9 años de prisión para el imputado. Mientras que la parte acusadora pidió prisión perpetua con cumplimiento inmediato y efectivo, una vez conocido el fallo.

Por su parte, el abogado defensor de Benítez, el derquino Fernando Barrionuevo, solicitó la absolución del acusado, aunque reconoció la posibilidad de que su cliente sea condenado, por lo que solicitó que fuese por la pena mínima de “homicidio culposo”: 3 meses en suspenso.

El próximo lunes al mediodía se conocerá el veredicto determinado por los jueces, Ezequiel Igarzabal, Marcelo García Helguera y Mario Kohan.

El hecho ocurrió el 23 de diciembre de 2007, cuando la mujer que vendía palitas y atizadores en la esquina de Avenida Madero y Valentín Gómez en Del Viso, recibió el impacto de una munición proveniente de la escopeta calibre 12/70, manipulada por el uniformado.

En ese momento, el móvil en el que se desplazaba el imputado, se sumó al seguimiento de un Fiat 147 en el que viajaban dos delincuentes menores de edad, que habían cometido un robo en la localidad de Pablo Nogués.

Fue pasado el mediodía de las vísperas de Nochebuena y en pleno centro comercial de la localidad.

 

Una sala tensa

Cerca de las 11, casi una hora después de lo estipulado, comenzó el juicio, en la pequeña sala del TOC Nº 3. Allí esperaba un puñado de familiares y amigos de Colman, incluyendo a la ex precandidata a diputada de Proyecto Sur, Vilma Ripoll.

Además estaban la madre de la víctima, su esposo y dos de sus tres hijas, la restante no pudo ingresar por ser menor de edad (tiene 13 años) y se quedó afuera junto a las más de 200 personas que dieron su apoyo (ver aparte).

Las representantes de la familia, María del Carmen Verdú (llevó el caso Walter Bulacio), Gisela Bustos y Sabrina Romero, solicitaron que el marido de Colman, Antonio Espasa, sea el primero en prestar declaración, para poder presenciar el debate.

Hasta minutos antes del inicio de la audiencia, el acusado no estaba en la sala, su llegada provocó un silencio tenso.

Apenas unos dos metros separaban al policía que disparó el arma de los familiares de la víctima, que no podían quitarle la vista de encima.

Sin inmutarse, de traje negro, corbata del mismo color y camisa blanca, con su cabeza afeitada y sin levantar la vista, el agente permaneció al lado de su defensor y sólo miró de frente a los jueces.

En varios pasajes del debate y al escuchar los relatos, el dolor fue inevitable para los familiares de la mujer asesinada, que estallaban en un llanto silencioso, para no interrumpir la audiencia.

 

Testimonios

Además de Espasa, otros seis testigos pasaron frente al tribunal, de los más de 10 que estaban citados. El resto fue desestimado por las tres partes. El primero de los testimonios, fue el de Pablo González, un automovilista al que esa tarde de diciembre de 2007 lo retuvo el semáforo de esa esquina trágica y que a pesar de tener al menos 5 rodados delante del suyo, su automóvil recibió 4 de los 9 perdigones del cartucho detonado.

Ante los jueces, Gómez relató: “escuché sirenas, un estruendo y cuando me adelanté, vi a una persona en el piso, quise ayudar llamando a emergencias y un policía me dijo que ya lo había hecho” y detalló: “cuando llegué a mi casa, me di cuenta que mi coche había sido impactado por perdigones, uno en el capó, otro en el parabrisas, en el guardabarro derecho y la puerta del mismo lado”.

Luego de su testimonio, llegó el de Jorge Andrada, un trabajador de la zona que observó el procedimiento en el que detuvieron a los delincuentes a 400 metros del lugar del disparo.

Otro testimonio clave fue el de Gastón Abendaño. El joven contó que en el momento de ocurrido el hecho, se encontraba en la esquina de Valentín Gómez y Madero, vendiendo pirotecnia, con quien entonces era su novia.

“Escuché la sirena y vi venir un auto perseguido por un patrullero por la calle Valentín Gómez”, relató el testigo. “Otro patrullero que venía desde la vía por la ruta 26 se cruzó en la calle, frenó y el policía se bajó y cuando vi que iba a disparar, me cubrí”.

Además de las preguntas de las partes, el juez Kohan, ex fiscal de Pilar, indagó con precisiones, tratando de graficar cada movimiento situado en el lugar de los hechos, demostrando su conocimiento de la zona.

Todos los testigos coincidieron que por ser el centro comercial y por la víspera de Navidad, en el lugar del hecho había mucha gente.

 

Policías

Los últimos tres testigos, fueron dos de los policías que estuvieron en la persecución. Sandro Domínguez, quien conducía el móvil en el que se trasladaba Benítez; Damián Cantero, acompañante del patrullero que venía siguiendo el rodado de los delincuentes; y Raúl Donandueno, instructor policial.

El compañero del acusado contó su versión con algunas diferencias respecto a los relatos de los testigos. Omitió el momento del disparo y cuando se lo preguntaron aseguró: “escuché la detonación, pero no vi a mi compañero cuando se produjo”. El agente, dijo que al subir al móvil le preguntó a Benítez y éste le dijo que se “le había escapado”.

En tanto Cantero dio una versión similar a la de Domínguez, pero ambos reconocieron que el procedimiento llevado a cabo por su ex compañero, no habría sido el indicado e incluso, alguno de sus dichos, no fueron nada condescendientes para la defensa del acusado.

Fue el instructor policial quien terminó por demostrar que el accionar de Benítez no había sido el indicado por las normas de la fuerza bonaerense.

 

Vigilancia

Las abogadas de la familia de Sonia Colman, solicitaron al tribunal que pusiera algún resguardo para asegurar que el acusado, Oscar Benítez, no pudiera fugarse antes de conocer la sentencia. Pero el pedido no tuvo lugar por parte de los magistrados.


Las contradicciones del acusado

El acusado, Oscar Benítez, decidió dar su relato de los hechos y tras todos los testimonios que pasaron frente a él, se sentó ante los jueces y contó su versión.

En ella, contradijo detalles relevantes que había dado su compañero de móvil, Sandro Domínguez, como el lugar por el cual pasó el automóvil de los delincuentes, en el momento del disparo, entre otros. Fue el juez Mario Kohan quien le repreguntó e incluso le señaló que estaba dando una versión diferente a la que su compañero, había relatado minutos antes.

En todo momento, la defensa, a cargo de Fernando Barrionuevo, quiso demostrar que el disparo fue “involuntario e instintivo”, y eso fue lo que dijo Benítez en su declaración.

Pero Kohan, una vez más, lo interrumpió y le dijo que estaba contradiciendo sus propios dichos los cuales dio al fiscal, meses atrás.

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