Las manchas de sangre, otra verdad instalada que parece caerse

Una experta en ADN dijo que no se puede establecer de cuándo son los rastros de sangre encontrados en la casa de la mujer. Sostuvo que corresponden a dos hombres y una mujer que no es la víctima.

viernes, 29 de julio de 2011 · 00:00

 

María Mercedes Lojo, jefa del laboratorio de ADN de la Asesoría Pericial.

 

 

La experta que realizó los peritajes genéticos en la causa por el asesinato de María Marta García Belsunce aseguró que no se puede determinar si las manchas de sangre que pertenecen a dos hombres y a una mujer halladas en la casa de la víctima corresponden al día del crimen.

Se trata de María Mercedes Lojo, jefa del laboratorio de ADN de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense, quien fue la única testigo en declarar ayer ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro en el juicio por el encubrimiento del crimen.

Lojo -quien dijo hacer 500 estudios de ADN por mes en su trabajo-, ratificó que en algunos rastros colectados en la casa del matrimonio Carrascosa del country Carmel de Pilar se encontraron perfiles genéticos de al menos dos hombres y una mujer que no es la víctima, pero también dejó en claro que no se puede precisar ni en éste ni en otros casos de cuándo son esos rastros.

“No se puede datar el rastro. No se puede hablar de temporalidad. Pudo haberse lastimado una persona, cayó una gota de sangre y permanecer por años”, dijo la genetista.

La especialista también remarcó las dificultades que presentaba esta causa por el hecho de que el levantamiento de rastros se hizo días después del asesinato “en el lugar del hecho, pero no en la escena del crimen”. “En una escena del crimen uno tiene una visión de lo que sucedió: observa la posición del cadáver, dónde están las manchas y se puede hacer una reconstrucción. El lugar del hecho es el lugar donde sucedieron los hechos pero en este caso no existe más una escena del crimen”, explicó.

De esta manera, Lojo relativizó la creencia de que los ADN encontrados pertenecen a los asesinos de María Marta, como piensan las defensas de los imputados, luego de que todos los cotejos realizados en la causa con los sospechosos -incluidos los familiares imputados en este juicio- dieron resultado negativo.

“Se ha instalado una creencia de que el ADN resuelven las causas y no es así. El ADN sólo aporta información que será relevante o no en el contexto de la causa”, señaló la experta.

Y ejemplificó: “En una causa por violación si encontramos semen con un perfil masculino inequívocamente nos conduce al autor del hecho. Pero hay otro tipo de causas donde con el hallazgo de su ADN un individuo tendrá que dar explicaciones de por qué estuvo allí pero sólo eso. Una cosa es una evidencia de ADN y otra cosa la información que nos da el ADN”.

Los rastros genéticos encontrados en la casa que ayer ratificó Lojo son: sangre de María Marta mezclada con un perfil genético minoritario masculino en la parte inferior de un cuadro que estaba en la antesala de su dormitorio; dos perfiles masculinos distintos en una viga del baño; sangre de una mujer que no es la víctima en un trozo de alfombra de la habitación y un perfil masculino en una huella de sangre de una mano que había en una pared del cuarto.

A preguntas del abogado Roberto Ribas, defensor de la masajista imputada, Beatriz Michelini, Lojo aseguró que es “técnicamente posible” una contaminación de la escena del crimen con esas manchas, pero aclaró que “no lo hace nadie” y que eso “sólo lo hacen en las novelas”.

Lojo también le dijo a los jueces María Elena Márquez, Alberto Ortolani y Ariel Introzzi Truglia, que en esta causa tuvo “bastantes inconvenientes” con los peritos de parte del viudo Carrascosa, Eduardo Raimondi y Ulises Toscanini.

“Lo dejé por escrito. Me quejé por las faltas de respeto, los atropellos y la falta de rigor científico”, denunció la perito y recordó que en una ocasión esos peritos llevaron reactivos que de haber sido utilizados con las muestras las hubieran arruinado.

“Nos ofrecieron unos reactivos que ellos utilizaban y estaban contaminados, pero no digo que haya sido intencional”, aclaró la genetista.

A preguntas del abogado Eugenio Blanco, defensor de los imputados Guillermo Bártoli y Horacio García Belsunce (h), Lojo también ratificó que no hubo coincidencia de ADN con ninguna de las personas que se sometieron a los cotejos: el viudo Carlos Carrascosa, Michelini, el vecino Nicolás Pachelo, el vigilador José Ortiz y años después otros vigiladores y los familiares y amigos imputados.

 

Pinchazo

Los ADN fueron uno de los puntos más conflictivos de la causa ya que en un principio los imputados de la familia se negaban a someterse a los cotejos por temor a que el fiscal original del caso, Diego Molina Pico, manipulara las muestras.

Por su parte, el fiscal Molina Pico creía que los acusados no se hacían los exámenes porque la sangre de los dos hombres y la mujer hallada en la casa pertenecía a alguno de ellos.

Finalmente en 2007, mientras se realizaba el juicio a  Carrascosa, y con la garantía de otros tres fiscales, los familiares y amigos imputados por encubrimiento accedieron al cotejo y en todos los casos el resultado fue negativo.

 

Careo Pichi Taylor e Inés Ongay

El juicio continuará hoy con la declaración de Nora Pichi Burgues de Taylor, una amiga del matrimonio Carrascosa, que estuvo imputada por encubrimiento y luego fue sobreseída. A pedido de los defensores de dos imputados -Guillermo Bártoli y Horacio García Belsunce-, se dispuso que se haga un careo entre esta testigo e Inés Ongay, la amiga de la víctima que el miércoles complicó a la familia con su declaración.

El contrapunto surge porque Ongay afirmó -en la instrucción y ya en los dos juicios orales por el caso-, que luego del entierro de María Marta fue a tomar el té a la casa de Pichi Taylor y ésta le dijo que se había “pagado” para hacer “lo que el Gordo (Carlos Carrascosa) quería” y que así habían evitado la autopsia.

Burgues de Taylor siempre negó esta frase y el 10 de mayo de 2007, en el primer juicio por el caso a Carrascosa, se produjo este mismo careo y ambas se mantuvieron en sus dichos.

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