Insólito: la policía logró detener al fantasma de Zelaya

Se trataba de un joven que se ponía una sábana en la cabeza y con un hacha asustaba a los vecinos. En plena huida la policía disparó al aire y aterrorizado gritó: "no disparen, soy humano".
domingo, 5 de junio de 2011 · 00:00

 

 

 

 

En el caso tuvo que intervenir el destacamento de Zelaya.

 

 

La policía logró la detención del fantasma de Zelaya. Aunque en este caso la noticia lidia con lo insólito y risueño, lo cierto es que cinco jóvenes fueron demorados después que al menos a uno de ellos se lo atrapó vestido de fantasma. Es que utilizaba una sábana blanca con dos orificios para poder ver y un hacha.

Según trascendió de manera extraoficial y de acuerdo a diversos testimonios de los vecinos, el hecho se desencadenó cerca de las 2 de la madrugada en la intersección de las calles Almirante Brown y Patricios, en la esquina conocida como El Lugar del Milagro.

En los últimos tiempos, en ese mismo lugar, varios transeúnte y vecinos que pasaban por allí habían sido interceptados por un “fantasma”, el cual saliendo desde abajo de la garita de colectivos que hay en ese lugar, les obstruía el paso y mientras se colocaba en el medio de la calle, hacía ademanes de afilar el hacha en el asfalto.

Al ser varias las personas que fueron testigos de ese episodio, la que actuó en consecuencia fue una pareja que pasaba por ese lugar a bordo de una moto. Cuando llegaron a ese punto, al observar al fantasma y llevarse un gran susto, regresaron y dieron aviso a efectivos del destacamento policial de Zelaya.

Un móvil de esa repartición llegó al lugar indicado con la pareja de denunciantes a bordo. Se acercaron con las luces apagadas con la intención de sorprender al fantasma. Pero ocurrió lo impensado: en ese mismo punto geográfico y cuando el patrullero se acercaba lentamente, desde la garita “apareció” una silueta blanca y con un hacha de doble filo en sus manos.

Cuando estaba en el medio del asfalto e intentaba hacer lo mismo que con sus víctimas anteriores (es decir, darles un gran susto), el patrulleros encendió las luces y entonces el fantasma comenzó a correr intentando saltar el alambrado para introducirse en un descampado.

A manera de intimidación se escucharon dos disparos que los policías efectuaron al aire. Esto alcanzó para que el fantasma se detuviera y comenzara a gritar con las manos en alto: “no disparen… soy humano”.

Los efectivos observaron cómo un joven se sacaba lentamente la sábana blanca y descubría su identidad. Entre la sorpresa y el nerviosismo de saber si lo que estaban viviendo era real o ficticio, simultáneamente hicieron su aparición desde los matorrales laterales, otros cuatro jóvenes que estaban escondidos y asustados.

Poco después confesaron que “sólo hacían esa travesura para asustar a unos amigos”.

Luego los mismos testimonios manifestaron que los  cincos jóvenes “que hacían de fantasmas” (de entre 15 y 20 años) son hijos de conocidas familias de la misma localidad de Zelaya.

También se supo que semanas atrás un colectivero de la línea 276 que tiene su recorrido por ese lugar, observó- cuando hacía su último recorrido- a un fantasma muy semejante al descubierto en esta oportunidad, saltar desde el techo de la garita y tratar de interponerse al referido micro. Sin embargo, el conductor logró esquivarlo y continuar su viaje.  

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