Zelaya: detenido por estupefacientes, un año después

19 de febrero de 2011 - 00:00

 

Un delincuente fue detenido por la policía del destacamento de la localidad de Zelaya, en momentos en que intentaban identificarlo. Poco después se supo que contaba con un pedido de captura vigente por venta y comercialización de estupefacientes.

Fuentes de la repartición policial aseguraron que la detención se produjo cuando efectivos de la dependencia local intentaron identificar a un sujeto que merodeaba insistentemente una vivienda ubicada en la calle Beliera al 700 de la localidad de Zelaya.

Ante la sorpresiva llegada de los uniformados, el acusado ingresó rápidamente al mencionado lugar y con la autorización de la dueña de la finca, los policías entraron y lo detuvieron.

Una vez que fue trasladado a la sede policial, fue identificado, resultando tener 23 años de edad y contar con un pedido de captura pendiente del 8 de febrero de 2010, expedido por el Juzgado Criminal Nº 1 de los Tribunales de San Isidro.

En este caso el detenido había sido imputado en una causa por venta y comercialización de estupefacientes ocurrido en el mes de febrero del año pasado en su mismo domicilio particular de la respectiva localidad y a pocas cuadras de donde ahora fue detenido nuevamente.

 

Jefe narco vip

Un hombre que estaba acusado de ser el líder de una banda de narcos que operaba en la zona sur del conurbano fue detenido cuando veraneaba con su familia en la exclusiva localidad balnearia de Cariló, y se le secuestró un verdadero arsenal, drogas y teléfonos celulares.

Fuentes policiales dijeron que además fueron apresadas otras 24 personas, algunas de ellas menores de edad, que supuestamente integraban la misma banda y una importante suma de dinero producto de la venta de los estupefacientes.

“Estos resultados forman parte del trabajo contra el Narcotráfico”, dijo el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, quien brindó una breve conferencia de prensa en la Jefatura Departamental de Lanús, junto al jefe de la Policía, Juan Carlos Paggi.

 

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