Ardió un colectivo en el K50; los pasajeros alcanzaron a descender

Fue la misma gente que viajaba la que le avisó al chofer de las llamas. Paró en la banquina y las veinte personas pudieron bajar del vehículo. Pérdidas totales, pero no hubo heridos.

martes, 6 de diciembre de 2011 · 00:00

 

El fuego alcanzó al interno 68 de la línea 176 que se dirigía a Pilar.

 

Lo que pudo ser una tragedia no pasó de ser un gran susto. Ya que los más de veinte pasajeros que transportaba un colectivo de la empresa General Sarmiento (línea 176) tuvieron la fortuna y el tiempo necesario para lograr descender antes que el micro fuera devorado por las llamas.

El hecho ocurrió minutos antes de las 15.30 de ayer en la intersección de la ruta 8 y la calle Las Magnolias. Un colectivo de la citada empresa (interno 68, patente CKO 852), se desplazaba por la ruta 8 con dirección a la terminal de Pilar. Llegando casi al cruce del kilómetro 50, algunos pasajeros se dieron cuenta que algo raro estaba ocurriendo ya que el humo comenzó a invadir el interior del micro.

El chofer, avisado de esa irregularidad, logró detener el vehículo y permitir que la veintena de pasajeros descendiera rápidamente del mismo para ponerse a salvo. Segundos después el micro estaba envuelto en llamas.

Una dotación de los Bomberos Voluntarios de Presidente Derqui llegaba al lugar y en un arduo trabajo lograron sofocar las llamas que tuvieron en vilo a toda la zona, de muy alto tránsito vehicular a esa hora de la tarde.

Por fortuna, el siniestro no tuvo consecuencias graves tanto para los pasajeros como para el chofer. El Diario, a pocos minutos del hecho en el mismo lugar dialogó con Oscar, uno de los pasajeros que viajaba en el micro, quien relató: “primero empezamos a sentir un olor como a goma quemada pero no le dimos importancia y una parada antes de Jumbo, comenzaron a aparecer las llamas”.

A su vez indicó que de inmediato “le avisamos al chofer que el colectivo se prendía fuego”. De inmediato el conductor logró estacionar en la banquina de la ruta 8 y rápidamente todos los pasajeros comenzaron a descender.

“Después de eso –prosiguió uno de los pasajeros- sólo era una bola de fuego, no quedó nada sano, sólo la parte metálica, los hierros, pero todos estamos bien gracias a Dios”.

Comentarios