Preocupación en Derqui por el vandalismo y la falta de control

La violencia se repite. La plaza Antonio Toro es uno de los lugares afectados. Pero el problema también afecta a los barrios. Por falta de lugares de diversión, buscan irrumpir en fiestas.

viernes, 11 de noviembre de 2011 · 00:00

 

Foto. José Luis Ortega.

Un cartel derribado por vándalos en la plaza Antonio Toro.

 

Que la ciudad de Presidente Derqui padece desde hace más de un año el flagelo de nutridos grupos -o bandas- de jóvenes en motocicletas no es novedad para ninguno de sus vecinos. Pero lo acaecido en la noche del pasado sábado dejó en claro para muchos dos factores: la falta de prevención y control desde ámbitos policiales y que la localidad no cuenta con un espacio para que la juventud pueda divertirse.

Sólo cuenta con escasos pubs o bares donde escuchan algo de música y consumen muchas bebidas alcohólicas que, finalmente, los incentiva al vandalismo.

Lo sucedido en la sociedad de fomento del barrio Monterrey, la única de Derqui con toda la documentación en regla desde hace años, en realidad fue el corolario de una noche de salvajismo impune. De acuerdo a los varios testigos que dialogaron con este medio, todo comenzó cuando, como casi todos los sábados por la noche, llegaron a la céntrica plaza Antonio Toro, ubicada a escasos 150 metros de la comisaría, unos 20 motociclistas. “Estaban muy exaltados, algunos circulaban con las motos arriba de la plaza a toda velocidad y uno rozó a una pareja que se retiraba ni bien los vieron por temor a ser asaltada”, dijo una vecina. La mujer acotó que arremetieron contra carteles de la plaza para romperlos, al tiempo que más de uno orinaba los monumentos, y el resto hacía picadas sobre las veredas o en la calle.

“No es nuevo el salvajismo de estas patotas, y ninguna autoridad hace nada, la gente se cansa de llamar a la comisaría, viene un patrullero que da una vuelta a la plaza y cuando se retira vuelven como si nada porque nunca los interceptan o persiguen”, sumó otro vecino.

Pero esa agresividad tuvo una segunda etapa porque alguien por celular les avisó que en el Club Monterrey, había un baile. Y no dudaron en llegar hasta esa sede social.

Efectivamente había música y varias parejas bailando con total normalidad. Pero alguien alertó al personal del club sobre los motociclistas que buscaban ingresar eufóricos y con gritos amenazantes. Allí se produjo la primera gresca tras la cual optaron por retirarse. Pero cuando estaban retornando hacia Derqui recibieron otro mensaje: “Hay un cumple de 15 en la Monterrey Sur”. Así se encaminaron hacia la sede ubicada en la esquina de Venezuela y Jujuy para constatar que su ingreso estaba decorado con globos y guirnaldas, y que en el interior se desarrollaba el festejo.

“Sé que dos de ellos conocían a la chica que cumplía 15 años, pero con esa excusa quisieron ingresar todos, y a esa altura de la noche estaban borrachos o drogados”, comentó el directivo de la entidad Guillermo Mejter.

“Obviamente salieron varios amigos y familiares de la chica y les cerraron el paso, y así empezó una batalla campal con más de 40 personas involucradas entre los dos bandos”.

 

Indiferencia

Sin embargo lo más llamativo del caso fue lo ocurrido con la policía del destacamento Monterrey. Mejter, al ver semejante gresca, llamó inmediatamente a la repartición del barrio, pero le respondieron “el móvil ahora no está, ya le vamos a avisar por radio”. Pasaban los minutos y los grupos seguían golpeándose con palos, botellas y hasta piedras, las chicas y madres lloraban, era todo un caos que se extendió casi por dos horas.

“Pasaron 20 minutos sin que llegara el móvil –agregó Mejter- y entonces me fui a buscar ayuda a la comisaría de Derqui, había dos patrulleros estacionados y varios policías adentro, les conté lo que ocurría e inmediatamente salieron atrás mío, al llegar hicieron unos disparos al aire y eso hizo que la pelea terminara y que los motociclistas escaparan pero, por lo que sé, no hay ningún detenido”.

Luego subrayó que el salón de fiestas de la sociedad de fomento casi siempre es alquilado, al igual que el del adyacente centro de jubilados Siglo XX, “y nunca hay altercados, pero ahora con estas patotas evaluaremos pedir un patrullero”.

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