El jueves, en Derqui, se produjo la salidera más reciente. Los delincuentes le robaron el sueldo a un hombre.
por Alejandro Benedetti
El caso de Carolina Píparo, la joven embarazada baleada durante una salidera bancaria desató el debate sobre cómo evitar este flagelo. Más allá de las precauciones personales, la realidad dice que aún hay mucho que hacer en materia de prevención dentro de las entidades bancarias.
Esta semana El Diario reflejó que en la sucursal Pilar del Banco Nación nada cambió a 15 días del asalto y posterior toma de rehenes. Lo mismo vale para las salideras bancarias.
Hoy todos los bancos se rigen por regulaciones específicas del Banco Central de la República Argentina en relación al equipamiento técnico y personal de seguridad que deben tener. Pero parece no ser suficiente.
En cuanto al distrito de Pilar se cometen entre cuatro y ocho salideras por mes, cuando a nivel nacional son 25 por día.
Los primeros datos pilarenses surgen de los registros de la comisaría1º de Pilar, la 2ª de Presidente Derqui y la 3ª de Del Viso. Ciudades estas donde trabajan sucursales bancarias, tanto del Provincia como de otras firmas privadas.
El último caso violento ocurrió hace seis meses en un estacionamiento adyacente al banco Santander Río. Entonces una mujer que había retirado una suma superior a los 8 mil pesos fue amenazada de muerte por un delincuente, y como se resistió a entregar el dinero fue golpeada, arrojada al suelo y arrastrada hasta que soltó su cartera.
Precaución
¿Qué medidas se pueden tomar dentro de los bancos para evitar este delito? No son muchas, pero pueden servir.
Cámaras de seguridad: A pesar de que las grabaciones, y en caso de ser fidedignas, no sirven como prueba en un juicio (la legislación argentina no acepta las imágenes como evidencia), pueden servir como indicio. Por eso es importante contar con equipamiento de alta calidad para lograr la mayor resolución de imagen. Si se ve a una persona “parecida” al delincuente no será una prueba, pero pesará a la hora de fomentar pruebas concretas.
En tecnología, los sistemas de monitoreo están formados por una cadena con grabación de imágenes, una cámara, una lente, un soporte, un motor que mueva esa cámara. Pero, más allá de esa tecnología debe haber coordinación entre las fuerzas públicas y las autoridades bancarias para una rápida reacción ante una anormalidad. Porque si hay monitoreo público rápidamente se puede reaccionar y seguir los movimientos de los delincuentes.
Y la velocidad es clave porque cuando salen del banco persiguen a sus víctimas en motocicletas o automóviles para escapar raudamente luego del golpe.
Una solución sería contar con cámaras de seguridad fuera del ámbito del banco para grabar qué moto o vehículo son abordados por los malvivientes.
Celulares: está prohibido el uso de celulares dentro de las entidades, pero lo real es que sólo la buena voluntad impide hacerlo. Es fácil un mensaje de texto, o tomar una foto dentro del banco. Es algo que le permite a cualquier persona dentro del banco “marcar” y pasar esa información a otro que está afuera para que los delincuentes actúen inmediatamente. Para solucionar esto se podría incorporar inhibidores celulares. Equipos que no permiten acceder a la red de las compañías de teléfonos celulares.
Línea de cajas: sería importante que las cajas tengan una estructura que impida al resto de los clientes, al cajero de al lado e, incluso al personal de seguridad del banco ver los movimientos de quien está retirando dinero.
Todos estos son pequeños medios que complicarán el accionar de los delincuentes.
Hay que remarcar que, por más equipado que esté el banco, debe haber atrás de la prevención un equipo humano que actúe y ayude a quien puede correr un serio riesgo de vida a escasas cuadras del banco. Los medios técnicos sirven, son herramientas indispensables, y si bien no definen una situación, son necesarios para ir aminorando muy posibles hechos de violencia.
