aseguró hoy que está "arrepentido" de no haber llevado a un
hospital a su cuñada María Marta García Belsunce para que la
atendieran cuando se enteró del supuesto accidente, lloró y
cuestionó un peritaje de voz clave para imputar a su esposa como
coautora del homicidio.
Al declarar por primera vez en el juicio que se le sigue por
el encubrimiento del crimen de María Marta, Bártoli relató ante los
miembros del Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de de San Isidro lo
ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country carmel de Pilar.
"Estoy dispuesto a que me pregunten todo y quiero demostrar
mi inocencia", dijo al iniciar su exposición.
Vestido con pantalones blancos y buzo polar verde, el
imputado recordó que cuando le avisaron que su cuñada había tenido
un accidente, fue hacia la casa en la que ella vivía con su esposo,
Carlos Carrascosa.
"Como soy muy intuitivo, pensé en tirar el asiento de la
camioneta, que era rural, y subirla ahí, creyendo que iba a tener
una pierna rota. Ahora de lo único que me arrepiento es de eso. Si
la hubiéramos llevado al (hospital) Austral hoy no estaríamos
hablando de esto", dijo Bártoli al borde del llanto.
El acusado contó que al entrar a la casa y subir al
dormitorio, encontró a María Marta tirada en el piso, a la
masajista Beatriz Michelini haciéndole respiración boca a boca y a
Carrascosa hablando por teléfono.
Poco después, a pedido de la fiscal Laura Syseskind, se
reprodujo en la sala de audiencias el audio de un llamada que el
viudo hizo a las 19.07 de ese día a la prepaga para pedir una
ambulancia, conversación de la cual peritos de Gendarmería Nacional
lograron filtrar la voz de un hombre y de una mujer que se oían de
fondo.
Para la fiscalía esas voces pertenecen a Bártoli y a su
mujer, Irene Hurtig, cuando manipulaban el cuerpo de María Marta y
decían "tenela", "tocala", "cerrá la puer...", "sí, está muert...".
¿"Es su voz la que se escucha"?, le preguntó la fiscal, a lo
que Bártoli contestó tajante: "Yo no escucho ninguna voz, escucho a
Carlos Carrascosa y al operador de OSDE", tras lo cual destacó que
en ningún momento se pronuncia su nombre.
"Todo ese diálogo es mentira. Y si esa pudiera ser mi voz, la
otra es la de Beatriz Michelini, pero esa conversación no se dio
entre nosotros. Sólo había gemidos y llantos", remarcó Bártoli,
quien aclaró que su esposa no estaba allí sino buscando un médico
por el country.
Luego recordó que cuando Irene Hurtig declaró como testigo en
la instrucción del caso, afirmó que al llegar a la casa, Michelini
pedía a gritos un médico y él gritaba "¡Vamos María!" cuando la
reanimaba, lo cual no se escucha en el peritaje.
"¿Entonces ese diálogo no existió, usted interpreta que fue
fraguado?, le preguntó el abogado Roberto Ribas, defensor de
Michelini, a lo que Bártoli respondió: "Ella no dijo esas cosas".
"Una cosa es el subtitulado y otra lo que se escucha. Si
llegara a ser mi voz, no mantuve ese diálogo. Había gritos,
sollozos, ruidos... ¿alguien me puede decir en esta sala si escucha
ese diálogo?", preguntó el acusado.
Bártoli agregó que la masajista "no encubrió nada, sino que
hizo esfuerzos inhumanos por salvar a María Marta; tanto ella como
Gauvry Gordon actuaron de buena fe".
"Me parece una injusticia que se la acuse de un delito, me da
mucho dolor y también es una injusticia que esté imputado yo, que
lo único que hice fue tratar de salvar a mi cuñada", enfatizó.
Al comienzo de su declaración, Bártoli dijo que colaboró con
las tareas de reanimación hasta que se sintió mal, salió a tomar un
poco de aire y en ese momento arribó el vecino Diego Piazza,
estudiante de medicina, y luego el médico Juan Gauvry Gordon, de la
ambulancia de OSDE.
Sin poder precisar horarios, dijo que previamente su mujer
también había llegado, fue a buscar al joven a su casa y a otro
médico del country, Eduardo Zancoli, datos con los que saca a Irene
de la escena del crimen.
Según Bártoli, cuando llegó la segunda ambulancia, los
médicos hicieron "un esfuerzo terrible" para resucitar a María
Marta con "un globo naranja", aunque su cuñada murió, según se lo
comunicó el médico Santiago Biasi.
"El médico bajó y dijo: `Qué tonto accidente, se golpeó con
las canillas, no pudimos hacer nada", recordó el acusado que le
dijo Biasi a Carrascosa, tras lo cual aclaró que en ningún momento
vio sangre en la ropa de su cuñado.
Bártoli agregó que la noticia de la muerte se la había dado
poco antes a él médico Gauvry Gordon -también acusado en este
juicio-, quien le dijo que iban a limpiar el baño por si llegaban
familiares.
"Entonces voy al lavadero y busco un trapo, un balde y un
lampazo y se lo entrego a Beatriz y al camillero, pero yo no fui a
limpiar", aclaró Bártoli, sobre quien pesa la acusación de haber
ordenado lavar la escena del crimen.
En otro tramo de su declaración, Bártoli negó haber fraguado
el certificado de defunción de la víctima y haber pedido que se
cremara su cuerpo y explicó que sólo siguió "instrucciones" de la
familia porque nunca había hecho trámites referidos a un
sepelio.(Télam)
Guillermo Bártoli aseguró hoy que está "arrepentido" de no haber llevado a un hospital a su cuñada María Marta García Belsunce para que la atendieran cuando se enteró del supuesto accidente, lloró y cuestionó un peritaje de voz clave para imputar a su esposa como coautora del homicidio. Al declarar por primera vez en el juicio que se le sigue por el encubrimiento del crimen de María Marta, Bártoli relató ante los miembros del Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de de San Isidro lo ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country carmel de Pilar.
"Estoy dispuesto a que me pregunten todo y quiero demostrar mi inocencia", dijo al iniciar su exposición. "Como soy muy intuitivo, pensé en tirar el asiento de la camioneta, que era rural, y subirla ahí, creyendo que iba a tener una pierna rota. Ahora de lo único que me arrepiento es de eso. Si la hubiéramos llevado al (hospital) Austral hoy no estaríamos hablando de esto", dijo Bártoli al borde del llanto.
El acusado contó que al entrar a la casa y subir al dormitorio, encontró a María Marta tirada en el piso, a la masajista Beatriz Michelini haciéndole respiración boca a boca y a Carrascosa hablando por teléfono. Poco después, a pedido de la fiscal Laura Syseskind, se reprodujo en la sala de audiencias el audio de un llamada que el viudo hizo a las 19.07 de ese día a la prepaga para pedir una ambulancia, conversación de la cual peritos de Gendarmería Nacional lograron filtrar la voz de un hombre y de una mujer que se oían de fondo.
"Todo ese diálogo es mentira. Y si esa pudiera ser mi voz, la otra es la de Beatriz Michelini, pero esa conversación no se dio entre nosotros. Sólo había gemidos y llantos", remarcó Bártoli, quien aclaró que su esposa no estaba allí sino buscando un médico por el country.
Luego recordó que cuando Irene Hurtig declaró como testigo en la instrucción del caso, afirmó que al llegar a la casa, Michelini pedía a gritos un médico y él gritaba "¡Vamos María!" cuando la reanimaba, lo cual no se escucha en el peritaje. "¿Entonces ese diálogo no existió, usted interpreta que fue fraguado?, le preguntó el abogado Roberto Ribas, defensor de Michelini, a lo que Bártoli respondió: "Ella no dijo esas cosas".
"Una cosa es el subtitulado y otra lo que se escucha. Si llegara a ser mi voz, no mantuve ese diálogo. Había gritos, sollozos, ruidos... ¿alguien me puede decir en esta sala si escucha ese diálogo?", preguntó el acusado.
Bártoli agregó que la masajista "no encubrió nada, sino que hizo esfuerzos inhumanos por salvar a María Marta; tanto ella como Gauvry Gordon actuaron de buena fe". "Me parece una injusticia que se la acuse de un delito, me da mucho dolor y también es una injusticia que esté imputado yo, que lo único que hice fue tratar de salvar a mi cuñada", enfatizó.
Según Bártoli, cuando llegó la segunda ambulancia, los médicos hicieron "un esfuerzo terrible" para resucitar a María Marta con "un globo naranja", aunque su cuñada murió, según se lo comunicó el médico Santiago Biasi.
"Entonces voy al lavadero y busco un trapo, un balde y un lampazo y se lo entrego a Beatriz y al camillero, pero yo no fui a limpiar", aclaró Bártoli, sobre quien pesa la acusación de haber ordenado lavar la escena del crimen. En otro tramo de su declaración, Bártoli negó haber fraguado el certificado de defunción de la víctima y haber pedido que se cremara su cuerpo y explicó que sólo siguió "instrucciones" de la familia porque nunca había hecho trámites referidos a un sepelio.(Télam)