En las calles Fermín Gamboa e Ituzaingó del centro de Pilar, puede observarse un objeto que da cuenta de un tiempo pasado, aunque no tan lejano, y que puede resultar irrisorio al paradigma de ciudad actual. Se trata de ganchos de hierro incrustados al cordón de la vereda: conocidos con el nombre de aldabas, se utilizaban para atar a los caballos.