El docente enseña aún en las más grandes adversidades de haber perdido su casa por el fuego. Hoy Miguel Gabriel Cubilla se lamentaba antes que por cualquier cosa, por sus libros, su material de trabajo; y pensaba agradecido en sus alumnos que le hacían llegar msj de mucha fuerza. No se lamentaba por la tele, por el aire, o por otras cosas de las cuales el fuego quemó todo. Gracias Miguel por enseñarnos a todos a que nunca hay que bajar los brazos. Damián Espíndola.