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Tribuna del lector

¿Ricos contra pobres?

Por Víctor Ejgiel*
Por Redacción Pilar a Diario 11 de abril de 2019 - 00:00

Recién esta semana, después de una ardua lucha llena de denuncias e inicio de expedientes por parte de Scipa -que solo parecían que cumplían de papel higiénico para algún necesitado de la Municipalidad- comenzó desde donde corresponde, el área de Comercio del Municipio, el desplazamiento, o mejor dicho el pedido de acreditación de cumplimiento de la ley de los vendedores ambulantes ilegales que ya se instalaron desde hace tiempo en la zona. Con los procedimientos también empezaron los aprovechamientos políticos y el corrimiento del eje de la lucha.
Arranquemos por lo primero. El vendedor ambulante ilegal en primera instancia utiliza espacio público dispuesto para todos los que circulamos por las veredas de esta ciudad. Segundo, y no por ello menos importante, no genera ningún tributo, ni municipal, ni provincial ni nacional, cosa que se encuentra legislado y controlado para el resto de los comercios.
Esos comercios que pagan, más allá del alquiler del local que ocupan, el tributo de alumbrado, barrido y limpieza (que tal vez para evitar reclamos raros o cobrar aparte la iluminación le cambiaron el nombre por seguridad e higiene), pagan además Derechos de Publicidad, Ingresos Brutos, Impuesto al Valor Agregado. Además deben cumplir y pagar los derechos de Bomberos y la desinfección del local cada tres meses, en el mejor de los casos.
Pero esto no es todo. Con esos tributos el Estado paga los sueldos, entre otros, de quienes deben controlar que cumplan todos estos pagos, pero, solo los de los comercios legales, ¿Casualidad?
El comerciante no es el rico que vive la fiesta del dólar o de los Lebac o Lelic, el comerciante es un vecino más de Pilar, conocido por muchos, ese que te ayuda a resolver una compra barata o necesaria. Ese que a veces hasta te fía. El vendedor ilegal no solo no paga impuestos sino que muchas veces vende productos de dudosa procedencia y que cuando el usuario quiera reclamar deberá buscarlo si es que alguna vez lo encuentra.
A veces el delito se esconde detrás de un simulacro de venta de producto y solo relojea el futuro destinatario de su tarea. A los hechos, la ley debe ser siempre igual para todos, sino deja de cumplir el objetivo para la que fue creada.
El comerciante no es el rico que lucha contra el pobre vendedor ambulante que no tiene trabajo legal, solo es necesario observar bien y no dejarse llevar por quienes quieren aprovechar los avatares económicos de este bendito país para justificar la ilegalidad, porque no es más que eso. El vendedor ilegal esta fuera de la ley. Punto.

*comerciante de Pilar. 
 

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