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TRIBUNA DEL LECTOR

¿En qué país queremos vivir?

Por Redacción Pilar a Diario 8 de septiembre de 2018 - 00:00

Por Fabiola Kosik

Argentina es el país con más estudiantes universitarios de América Latina y el 80% se forma en universidades públicas, estando la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el puesto N°1 en el ranking como mejor universidad de América Latina y en el puesto 73 como mejor universidad en el mundo.
La universidad pública implica enfrentarse a un mundo nuevo, los estudiantes deberán adquirir competencias para manejarse en un entorno diferente al que venían manejando en la escuela primaria y secundaria. Esto implica conocer gente nueva, aprender a anotarse en las materias, comprar bibliografía, administrar su tiempo para un volumen importante de material de estudio. Su vida de adulto comienza aquí.
En el país hay 57 universidades nacionales y 83 colegios pre universitarios que están sufriendo un recorte en los presupuestos de ciencia y tecnología, salarios docentes y no docentes arrasados por la inflación y falta de inversión en infraestructura.
La universidad pública (o la falta de ella) nos indica claramente a qué tipo de país aspiran nuestros gobernantes, sobre todo cuando la gobernadora de nuestra provincia piensa que los pobres no estudian. Desde Sumemos, el partido vecinal, nos permitimos contradecirla, hay muchos jóvenes que son primera generación de universitarios en sus familias. Asimismo, en las universidades se desarrollan investigaciones en ciencia y tecnología; se hacen acuerdos con empresas para realizar pasantías; se realizan talleres; intercambios con universidades de otros países y aportes a la comunidad.
Por otro lado, este año, en el marco del G-20, uno de los temas a debatir será “las nuevas tecnologías y su impacto dentro del mundo laboral”. La postura de Argentina es que las nuevas tecnologías ayudarán a alcanzar mayores niveles de equidad, inclusión y justicia en el futuro del trabajo. Surgirán nuevas profesiones y otras quedarán obsoletas, por lo tanto, las universidades deberán acompañar estos cambios, ofreciendo a los estudiantes los conocimientos que les serán requeridos en el mundo laboral.
Esto representa sin dudas un desafío enorme para nuestro país, teniendo en cuenta el contexto de desinversión en la educación pública en general y en la universidad pública en particular. Desinversión que, como se mencionó anteriormente, se observa a todo nivel: salarios, infraestructura, funcionamiento, ciencia y tecnología.
Más que un desafío, yo diría, que es una gran contradicción por parte de nuestro gobierno, aspirar a una educación capaz de formar a los profesionales del futuro quitándole las herramientas para lograrlo. Entonces, la pregunta es: ¿en qué país queremos vivir?

*Profesora y Traductora en inglés U.B.A. Departamento de Educación – Sumemos.

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