Amar la bicicleta
Correo de lectores
Sr. Director:
Fue hace 37 años y la recuerdo como si fuese ayer: Queridos Reyes Magos sé que es muy difícil y en mi casa no sobra la plata pero me gustaría que me trajeras una bicicleta.
Dejé la carta junto a un vaso de agua, pasto para los camellos y mis zapatillas.
Amanecí el 6 de enero de 1981 y la vi: una Legnano plegable rodado 12. Todavía la recuerdo y se me escapa una sonrisa. La felicidad era plena. En una tarde nomás ya había sacado las rueditas.
La pasión por la bicicleta es la alegría de cualquier pibe y nunca debemos perderla.
A los 12 años con mi viejo decidimos ir hasta Montevideo en bici. Salimos de la casa de mi papá en Olivos el 26 de diciembre de 1988 y recorrimos 550km en 5 días. La primera etapa Buenos Aires - Zarate, luego Zárate - Gualeguaychú, el tercer día Gualeguaychú- Mercedes (Uruguay), la cuarta Mercedes- Cardona y la última Cardona-Libertad.
Nos decían que estábamos locos, que éramos irresponsables y tantas cosas más. Nos entrevistaron en la vieja Radio Continental en el programa de Victor Hugo Morales antes de salir y cada mañana nos llamaba Fernando Bravo y nos preguntaba por dónde íbamos. En mi bici, una media carrera azul que todavía conservo, atamos una radio AM tipo Spika. Ahí escuchábamos a los oyentes que nos mandaban mensajes de aliento y más de un auto o camión nos tocaba bocina y nos saludaba cuando nos sobrepasaban por la ya temida ruta 14 (la ruta de la muerte).
Nunca sentí miedo. Entrenábamos por la autopista del oeste y en especial por la ruta 9. Había un profundo respeto por la bicicleta. Treinta años pasaron al día de hoy y pensé en recrear el viaje en la misma fecha y mismo itinerario, pero hoy me atemoriza circular por una ruta en bicicleta. Los autos son más tecnológicos, las autopistas más seguras pero sin embargo se perdió el respeto al ciclista.
Algún domingo he ido desde Pilar hasta Capilla del Señor y la verdad que a pesar de la poca circulación que hay un domingo a las 8 de la mañana (hora de los ciclistas) los automovilistas te insultan, te gritan que no podés circular y te pasan innecesariamente cerca.
Es triste. No saben lo hermoso que es pedalear un domingo temprano por la ruta. El estado no ayuda y presionado por las compañías de seguro ponen carteles de prohibición de circulación en bici aunque la propia ley vial indica que deben construir un lugar para circular.
Pero esto no se trata de leyes. Se trata de respeto. De entender que arriba de una bici va una vida. Una vida que nunca dejó de lado su sueño de niño de subirse a su bicicleta y conquistar el mundo.
No más muertes.
Patricio Cristino DNI 25.146.947