2002: El empresario bailantero y conductor televisivo Daniel "La Tota” Santillán ratificaba a El Diario haber recibido extorsiones para que su local bailable Tía Sofía, ubicado en Pilar, no fuera clausurado. Según "La Tota”, le había pedido una coima de 2.500 dólares por mes para estar a salvo de la colocación de la faja. El local no debía tasas municipales y tenía toda su documentación en orden.