Vivo en Pilar desde hace 20 años, prácticamente vi nacer el triatlón en la ciudad. Este deporte comenzó en 1978 y por entonces no era muy conocido en el país. A mediados de la década del 90 éramos solo dos o tres los que lo practicábamos acá en Pilar. Hoy somos muchísimos.
El deporte que llegó a Pilar para quedarse
La evolución de la disciplina fue muy rápida y el crecimiento que tuvo en Pilar, asombroso. Día a día se ve muchísima gente que practica deportes de resistencia que implican nadar, correr y/o pedalear.
Una de las razones para semejante crecimiento son los medios de comunicación. Ustedes hacen un trabajo enorme por esto, siempre doy las gracias porque son un impulso gigante para un deporte tan nuevo como el triatlón.
También creció mucho por el "boca a boca”. Al existir escuelas de triatlón o lugares donde se fomentaron estas actividades, la gente fue difundiendo lo que hacía y los grupos de entrenamiento se volvieron cada vez más numerosos.
Otra de las razones por las que cada vez más gente se ve atraída por los deportes de resistencia es porque propone desafíos muy personales. Esta actividad cuenta con la particularidad de que las personas se plantean objetivos a cubrir. Además, son disciplinas que fomentan la salud física y mental. Es un combo interesantísimo, en el que se gana mucho con muy poco. El reto de plantearse un desafío y poder cubrirlo es algo que genera muchas satisfacciones. Ese es un gran punto a favor del deporte de resistencia.
Hoy, personas con diferentes agendas o actividades pueden enfrentarse a una carrera de 10 kilómetros o preparase para afrontar un Iron Man. De hecho, en el grupo tenemos una mujer de 64 años (TinitaMartínez) que debutó y completó el último Iron Man de Brasil. Eso que hace 20 años era una locura, hoy es posible.
Desde mi experiencia como deportista y entrenador, intento transmitir que el deporte es vida y viceversa. Con el triatlón y mediante un entrenamiento sistemático se puede encontrar un orden aplicable a otras cuestiones de la vida, como el estudio. También se inculcan valores.
En ese sentido, la transformación de la disciplina en Pilar fue algo grandioso. El crecimiento del deporte de resistencia es enriquecedor para la sociedad, ya que una persona que hace deporte será más productiva como ciudadana.
Por otro lado, si bien el crecimiento del triatlón en Pilar fue notable, aún nos hacen falta cosas básicas para desarrollar nuestra actividad. Tenemos el polideportivo, pero lamentablemente no es lo que Pilar se merece. Somos una ciudad grande con muchas posibilidades. Deberíamos tener una buena pileta de natación pública, una pista de atletismo y otra de ciclismo en el mismo predio, acorde a la demanda que hay en Pilar en materia de deportes de resistencia.
Las comparaciones son feas, pero Luján tiene un polideportivo tremendo, Garín también tiene un predio divino y Tigre cuenta con piletas por todos lados. A Pilar le falta eso, un lugar para pedalear tranquilamente. Es una gran cuenta pendiente.