En las últimas dos décadas, Presidente Derqui solo avanzó en la parte demográfica mientras que la falta de servicios esenciales como las cloacas, el gas, el agua corriente y la salud, forman parte de la gran deuda que le impide convertirse en una ciudad, a pesar de sus condiciones y el potencial con el que cuenta. Pero no quiero olvidarme de lo que para mí es esencial en una ciudad, la seguridad. Ya que los vecinos trabajadores no pueden vivir encerrados y con miedo.
Derqui, un avance a medias
Hoy, el número de habitantes y la cantidad de vehículos que pueden verse a diario por las calles, es sumamente superior al que existía hace 20 años aquí, pero a pesar de ese crecimiento, ninguna calle se ensanchó, no se hicieron nuevos accesos y las únicas obras cercanas fueron privadas. Entre ellas, el Hospital Austral, que es muy lindo y coqueto, pero esta solo al alcance de determinadas personas, la gran mayoría de los derquinos no tiene la posibilidad de acceder a su atención.
Sí podemos decir que estos últimos 20 años, tuvimos hechos positivos de crecimiento, como el que demostró el Club Presidente Derqui, al igual que el cuartel y cuerpo de Bomberos, que son entidades bien nuestras, que lograron consolidarse y ser pujantes.
Pero el estancamiento e infraestructura que sufrió Derqui, es el mismo que afectó a la Provincia de Buenos Aires y al país, al punto que la reconstrucción de la ruta 234, es la segunda obra de infraestructura que veo desde 1960, cuando el gobierno de Juan Sanguinetti, decidió unir nuestro pueblo con la ruta 8.
La falta de inversión, no permitió la transformación de pueblo a ciudad, ya que en los últimos 20 años, fuimos olvidados por las autoridades y no así por la gente que eligió a Derqui para vivir.
Con tanto amontonamiento, sin estar planificado, además de los servicios esenciales, se necesita un hospital público preparado y mejoras en los edificios educativos. Eso sería el comienzo para que la transformación de pueblo a ciudad pueda darse. Sin olvidarnos de la seguridad, que es un puntal que nuestra pueblo necesita, porque no es posible que la gente pueda vivir en una ciudad con miedo y encerrada.
Insisto en que Derqui sigue siendo un pueblito, al que quiero mucho y en el que quiero morir, de hecho lo poco que tengo se lo debo a él, donde mi padre fundó la panadería que cumplió 57 años, un negocio familiar y derquino.
El desafío para lograr ese gran paso que todos los derquinos queremos dar, se logra con inversión. Hace 29 años que manejo la panadería y conozco algo de negocios, sé que hay que invertir constantemente para hacerlo crecer, porque cuando se deja de hacerlo, para darse algún gusto, comprarse una 4x4 o viajar a Europa, todo se desmorona y creo que una administración pública se maneja de la misma manera.
* Histórico comerciante de Presidente Derqui.