El reclamo social mal dirigido
Correo de lectores
Sr. Director:
Cuando alguna empresa despide personal, por lo general el sindicato –que no arregló con esa empresa- propone una medida de fuerza que se transforma en corte o piquete con quema de cubiertas, pero generalmente se hace en la entrada del Parque y no de la susodicha empresa -en el Parque Industrial este año fue una escena repetida-. Con este proceder se afecta a un montón de gente trabajadora y no al causante del reclamo.
Pasa lo mismo con los paros de subte en Capital, cuando se pide aumento de sueldo o seguridad para los trabajadores, se deja a cientos de miles de usuarios sin servicio cuando lo ideal sería no cobrar el boleto y afectar de este modo a la patronal. Lo mismo ocurre con los paros de colectivos y demás. Siempre pareciera que se termina castigando al usuario –ciudadano- que nada tiene que ver. Agreguemos los cortes de vía y demás y verán que no exagero… Recuérdese la infinidad de cortes en la Panamericana organizados por los sindicalistas de la empresa Kraft hace un par de años… ¿afectaban a la empresa o al simple trabajador que debía usar día a día esa vía para acceder a su trabajo?
Hoy el reclamo diario se debe a los cortes de luz que afectan a miles de personas, dejando sin servicio eléctrico –a veces por varios días- a barrios enteros. Localidades donde viven miles de ancianos y niños que necesitan protegerse de la ola de calor y que por cuestiones de salud tienen que usar un nebulizador… Padres e hijos sufren por sus niños y padres ante la imposibilidad de atenderlos y protegerlos de este calor agobiante.
La comida se arruina en las heladeras del hogar y del supermercado y se arruinan al final las propias heladeras y el comerciante. Todo aumenta indiscriminadamente y sin control y ya ni siquiera es posible conservar lo comprado con tanto sacrificio. La bronca de la gente es totalmente lógica y genuina pero el sistema de reclamo no.
¿De qué manera afecta a Edenor que corten una calle o ruta provincial? En nada, solo afectan al trabajador que quiere llegar a su casa para enterarse que todo lo que tenía en la heladera se arruinó. La gente quejándose ante la gente no tiene ninguna lógica y para un malpensado como yo, hasta daría la impresión de que algún síndico arreglado esté llevando el problema a otro lado, lejos del causante.
Por eso lo más lógico al organizar un justo reclamo sería hacerlo en las mismas puertas del causante y no en una ruta provincial o calle cualquiera. Ese sería un reclamo social bien dirigido y un aviso de que no se trata de solo bajar la palanquita quitándole a quienes menos tienen para dárselo siempre a los que tienen más.
Maximiliano Brod (maxbrod72@gmail.com)