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CORREO DE LECTORES

Por Redacción Pilar a Diario 12 de julio de 2016 - 00:00
Un Bicentenario de mucha tristeza

Sr. Director:
He sido parte de la tristeza que nos embarga a una gran parte de los argentinos, ante los festejos del Bicentenario y la he sentido viendo la falta de nuestra bandera. No hubo banderas en los automóviles, no las hubo en las casas, casi no las hubo en edificios públicos.
Porque los argentinos fuimos de salir con ella y no sólo para festejar resultados futbolísticos, sino para demostrar que existimos, que en este rincón de América hay un país que se llama Argentina y que cobija a todos bajo el celeste y blanco.
¿Qué pasó? ¿Acaso el Bicentenario del 25 de Mayo es más importante que la Declaración de la Independencia? La respuesta es no, aunque aún estemos tratando de vivir mejor, aunque aún tengamos cadenas que nos atan, aunque aún...
Hemos tenido la suerte de vivir estas dos fechas y he aprendido y observado que la Casa de Tucumán no fue amarilla con puertas y ventanas verdes, sino blanca de ventanas y puertas azules; que no nos acompañó ninguna autoridad de América o del mundo; sólo estuvo el ex rey español, vaya paradoja; que nuestro Presidente ha dicho que los próceres sintieron angustia al separarse de España, (¿entonces para qué el 9 de Julio?).
Y ante todo esto, ¿cómo no estar triste?, es que la tristeza o la alegría no se dan por decreto, ambas se adentran en nuestro ser cuando diversas situaciones hacen mover sentimientos que trastocan toda nuestra humanidad y afloran en expresiones que se reflejan en todo nuestro cuerpo.
Este Bicentenario pasó como vuelo de pájaro, dijera la Negra Sosa, sin pena ni gloria. Veo flamear mi bandera desde la ventana y pienso, qué sola te siento!
Por favor, que no nos pase de nuevo, que podamos decirle como su canción: Jurando amarte como así defenderte, mientras palpite mi fiel corazón, que podamos gritar a los cuatro vientos aquí estamos, somos independientes, somos Argentina, carajo!
Y a pesar de todo, me sale gritar Feliz Día de la Independencia! Viva la Patria! (Aunque no haya felicidad en la tristeza). 

Alicia Beatriz Pérez.

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