En la tarde de ayer, el viento comenzó a cambiar y la sudestada parecía dar respiro para permitir que el río Luján descargue en el Río de la Plata. El nivel del cauce comenzó a descender lentamente y esperaban que aumentara la fluidez durante la madrugada.
El agua baja pero se quedará en las casas al menos una semana
El Luján comenzó a descender lentamente, pero todavía quedan 467 evacuados y centenares de autoevacuados. Estiman que los damnificados demorarán varios días para poder regresar.
En tanto, señalaron que habrá que esperar por lo menos una semana para que el agua regrese a su cauce normal y abandone por completo todos los barrios que invadió.
Anoche, los evacuados superaban los 467 ya que algunos de los que se habían negado a salir de sus casas, lo hicieron en la jornada de ayer e incluso se cree que de la misma manera lo hicieron los autoevacuados.
Pero una vez que el agua abandone las casas, quedará el drama de la limpieza y desinfección, para que los afectados puedan regresar a la vida que tenían antes de la inundación.
Según explicó el titular de Defensa Civil de Pilar, Eduardo Ríos, entre la sudestada que no permite el desagote del río Luján sobre el Río de la Plata y el agua que baja desde la ciudad de la basílica, el distrito tocó su pico de crecida el último miércoles.
Estos fenómenos que hacen de Pilar un depósito del agua que llega desde San Andrés de Giles, Suipacha, Mercedes, Luján y Rodríguez, son acompañados por las pendientes desiguales que tiene el distrito con respecto a sus vecinos de río arriba.
“Nosotros estamos en una zona de llanura, la pendiente de Pilar hacia el Paraná es de 0,04, mientras que Luján tiene hacia Pilar 0,85”, explicó el hombre de DC. Mientras que la inclinación sigue en aumento a medida que se va en forma ascendiente.
La vuelta
Al mismo tiempo, tanto vecinos como autoridades aseguran que el río se tomará su tiempo para regresar a su cauce natural: “no creo que baje toda el agua por lo menos en una semana”, lamentó Ríos, que agregó: “quizás el viento ayuda y en dos o tres días puede irse, pero como está el clima lo veo difícil”, remarcó.
Por otra parte, el drama de los vecinos afectados por la inundación no termina cuando el río deja sus casas, ya que ahí empieza otra etapa no menos traumática que la de la invasión del agua.
“Una vez que el agua se va, hay que limpiar y desinfectar y esperar que sequen paredes y muebles”, explicó Ríos, que agregó: “mucha gente se queda varios días más en los centros de evacuados después de que el río baja y ejemplificó: “tuvimos la crecida del 28 de julio y los evacuados volvieron el 5 de agosto a sus casas, pero el 6 vino el temporal y tuvieron que volver”.
Salud
El gobierno de la provincia de Buenos Aires mantiene en marcha el operativo sanitario de contención en los principales distritos afectados por el temporal, con un despliegue de médicos, enfermeros, hospitales móviles y ambulancias, informó en un comunicado.