ver más

Plaza pública, barreras cerradas

Vigiladores intentaron impedir que un padre ingrese con su hijo de seis años al barrio para jugar en el paseo. Adujeron órdenes de la comisión. Pero aclaran que no es un barrio privado.
12 de mayo de 2015 - 00:00

Joaquín tiene 6 años, una sonrisa pícara y energía de sobra. Esa que le encanta gastar en los trepadores, las hamacas y los toboganes. Pero la plaza del barrio Los Cachorros, donde Joaquín vive con su familia, no tiene juegos, por lo que su papá y su mamá lo tienen que llevar un poco más lejos para divertirse.
La preferida es la placita del barrio Montecarlo, cerca de la casa de Joaquín y su familia. Tiene juegos nuevos, está cuidada y el pasto corto. Todo un lujo.
Pero hubo un problema. Este sábado, cuando Joaquín fue con su papá a la plaza, un guardia de seguridad les impidió llegar porque, según dijo, la “comisión del barrio no permite que ingresen personas ajenas”.
Montecarlo es un barrio abierto ubicado en el kilómetro 44 de la Panamericana, en Del Viso. Como en tantos otros, los vecinos colocaron barreras y garitas en las dos calles que le dan acceso desde la autopista, una situación que no tiene encuadramiento legal pero está lejos de convertirlo en un barrio cerrado.
“Llegamos hasta la entrada al barrio y le digo al vigilador que vamos a la plaza. Ya habíamos ido varias veces antes y nunca tuvimos problemas. Pero esta vez me dice que no se puede pasar por orden de los propietarios”, le contó a El Diario Héctor Urquiza, el papá de Joaquín.
Pero el vecino no se fue de inmediato. Por el contrario, se quedó en el auto, junto a su hijo, mientras esperaba que el vigilante consultara la situación con sus superiores. La solución tardó en llegar unos 20 minutos, y fue más bien intimidatoria.
“El que estaba en la garita se comunicó con otra persona por radio. Cuando llegó el que parecía ser el jefe, se bajó del auto y vino hasta nosotros. Tenía la culata de un arma que le asomaba del cinto”, contó Héctor.
Finalmente, esta última persona los autorizó a pasar a la plaza. “Por hoy te dejo, pero no se puede venir más”, le dijo.
Montecarlo es uno de los varios barrios abiertos del distrito que tienen limitaciones en sus accesos aduciendo motivos de seguridad. No se trata de un barrio cerrado ni sus habilitantes tienen la facultad de fijar derecho de admisión para transitar por sus calles o usar el espacio público. Por caso, la plaza que lleva el mismo nombre del barrio.
“No hay legislación general sobre tema. Hay ordenanzas por casos puntuales, pero en realidad no deja de ser un barrio abierto”, le dijo a El Diario un concejal oficialista que prefirió no ser mencionado.
Robles del Monarca, Bonanza, La Alborada, son algunos de los barrios que tienen limitaciones a la circulación de sus calles internas. Es una forma que los vecinos encontraron para sentirse menos inseguros. Y, de paso, mejorar el valor comercial de los inmuebles.
Pero Joaquín no entiende de negocios inmobiliarios ni de inseguridad. Él solo quiere ir a la plaza.

El dato
El último caso de un barrio que limitó sus accesos fue La Alborada, en Derqui. En algunas calles, ya no pueden pasar autos. Pero no se impide el tránsito de personas.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar